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La Coctelera

identidad mapuche

mayckol ricardo | 9, oct

 

Cosmovisión Mapuce

¿CÓMO EXPLICAMOS NUESTRA IDENTIDAD?
Desde el pensamiento Mapuce se entiende que existe un Todo organizado, que abarca lo tangible y lo intangible.

Esto en el idioma mapuce se denomina Waj Mapu, que, se puede traducir como Cosmos, Universo.
El Waj Mapu está organizado en diferentes espacios-dimensiones. En estos espacios tiene lugar y se expresa el ixofij mogen (biodiversidad) y como parte de ella pu ce (las personas).
Waj Mapu o Wajontu Mapu: indica el sentido circular como se ordena el Universo, conformado por una infinita cantidad de  Mogen / Newen, energías / vidas, ordenados en las distintas dimensiones que lo componen, desarrollamos parte de estas:

     Wenu Mapu

Traducido literalmente como tierra de arriba. Se entiende desde nuestra cosmovisión como el espacio donde se reproduce espiritualmente todas las formas de vida del Naq Mapu /Pvjv Mapu. Por ello si observamos las estrellas identificaremos figuras de animales, ríos, puntos cardinales, caminos, etc.: Buwah (huanaco), Coyke (Avestruz), Wenu Bewfv (río de arriba), Ba rvpv (camino muerto), Meli Wixan mapu (cuatro puntos cardinales), Wvnelfe (lucero del alba), Yepun (guía de la noche), Antv(sol).

     Ragiñ Wenu Mapu

Espacio intermedio entre Naq Mapu y Wenu Mapu. En esta dimensión existen otros espacios denominados Ayon.

     Pvjv mapu o Naq Mapu

Pvjv Mapu porque es en este espacio donde se expresan en forma física todos los Pvjv      del Waj Mapu.  Desde el pensamiento occidental se lo conoce  como suelo, o superficie terrestre.

     Miñce Mapu: espacio de abajo o subsuelo, donde también como en las otras dimensiones del Wenu Mapu, se replica las diversas formas de vidas. Como ya se dijo anteriormente, en cada dimensión encontramos Bewfv, Kujiñ, etc... En esta dimensión también se encuentran incluso Ce, a los que se denomina Kofkece.

Toda esta forma de organización  circular del Waj Mapu se denomina AZ MAPU, del cual surgen valores y principios para mantener el equilibrio del Ixofij Mogen: el Az Mogen, y Nor mogen.

El Waj Mapu posee Kimvn / Conocimientos, Rakizuam / pensamiento que se expresa a través del Mapuzugun el idioma de las diversas vidas de la naturaleza. Desde el mapuzugun surge el concepto EL o ELVN que expresa la capacidad de "dejar", "dar origen", "fundar". Desde la concepción mapuce, existen Newen / fuerzas espirituales que dan origen tanto a las dimensiones espaciales como a cada elemento que la componen. Así "elmapun", son energías o Newen fundadora del Waj Mapu y sus diversas vidas. A la vez existen Newen que dan origen a cada elemento del Waj Mapu, como "elkujiñ", "elbafken", newen que dan origen a los animales, a los lagos. De aquí la confusión a la que nos llevaron los cristianos cuando tomando este concepto mapuce, imponen la creencia en un ser superior, el Dios cristiano como "genecen". Nada más apropiado para confundirnos.

El equilibrio surge de la relación reciproca que  entre las fuerzas se establece y se sostiene por medio del compromiso y cumplimiento de la función o rol de cada ser en el Waj Mapu.

¿CEM AM TA CE PIGEY? / ¿ A QUÉ SE LE DENOMINA CE?

Somos ce porque tenemos pvjv que nos entrega un Newen determinado del Waj Mapu. Ese Pvjv tiene un az, una característica y un rol que cumplir a través de nuestro kalvl/cuerpo. Por eso decimos "famueci gvnenew ñi pvjv, fey mu ta logko gen" (mi pvjv me ordenó, me designó este rol por eso soy logko), por ejemplo.

El Az Mapu nos entrega rakizuam (pensamiento, conciencia), Zugun (idioma), Piwke (sentimiento). Por eso dicen los mayores "kisu gvnewkvlelayiñ" (no nos ordenamos solos).
Pero no se refieren a que hay un poder superior sino que desde nuestra forma de explicarnos el mundo, el Waj Mapu es un todo que funciona en forma armónica y circular. Tiene un orden llamado Az Mapu del cual surge nuestra forma particular de ordenarnos socialmente.

En el AZ MAPU no existe lo superior ni lo inferior sino lo diverso y todo lo que existe cumple una función, nada esta por estar,  todo tiene vida, energía y por ello todo tiene valor, es así que se dice en mapuzugun: "kom pu wagvben, pu mawiza, pu ahumka, pu ce, kom nyey ta newen, kom nyey pvjv" "todas las estrellas, las montañas, los árboles, las personas, todos tienen energía y espiritu" cada espacio con sus elementos se organizan socialmente. Así por ejemplo las montañas tienen sus autoridades (Logko, Werken, kona, maci, etc.) es decir existe un orden determinado representado por pu Gen: Que cumplen la función de cuidar, resguardar, ordenar un espacio. Por ejemplo: Gen Mawiza, Gen Menoko, Gen Bafken, Gen ko, etc.
Los gen tienen la posibilidad de evaluar el comportamiento del ce. Si este no cumple con los principios, las normas del Waj Mapu o sea con el Az Mogen, los Gen los sanciona y este llamado de atención generalmente se transforma en kuxan (dolor, enfermedad).

Cuando se transgrede el Az Mapu se entra en desequilibrio y parecemos gente pero no lo somos porque nos convertimos en Weza Ce y suele la persona andar como Alwe (cuerpo sin vida).
El rol de cada Ce es justamente mantener ese equilibrio.

¿Iney gen? ¿Quién soy?

Cuando nos hacemos esta pregunta en definitiva nos interrogamos sobre qué gen del Waj Mapu  nos dio origen y por lo tanto un AZ.

¿CÓMO SABEMOS CUÁL ES NUESTRO GEN?

Cada gen establece expresarse en un determinado tiempo y espacio a través de un ce kalvl ó cuerpo humano para entregar conocimientos para mantener el equilibrio del Waj Mapu. Así entonces  Zomo y Wenxu / hombre y mujer poblaron las montañas, las llanuras, las orillas de los lagos y de los mares; dando origen al Pueblo Mapuce y por ello se denominan jituce. Así se explica el origen del Pueblo Mapuce.
Cada newen posee un Gen o energías protectoras de cada espacio, representadas por kuse, fvca, wece wenxu, vjca zomo. Lo opuesto complementario en Género y generación que aseguran la continuidad de vida y conocimientos que se transmitieron por miles de años hasta el día de hoy.

Como decíamos anteriormente, cada ce nace con un conocimiento estipulado, por el Az Mapu este conocimiento se complementa con el kimvn que sus antepasados o kvpalme han ido desarrollando a través del tiempo y depositando en su kvga (origen familiar) y que se entrega a través de pewma (sueños).
A partir del primer ce se origina nuestro Tuwvn y kvpan.
POR LO TANTO TUWVN Y  KVPAN, DETERMINA EL AZ, IDENTIDAD PARTICULAR DE CADA CE.

Tuwvn es el origen territorial. Tiene que ver con el lugar de procedencia de un Ce pero también tiene relación con nuestro Kvpalme o Reñmawen, los antepasados. Nuestro Tuwvn particular tiene que ver con la relación que tuvo nuestro Kvpalme con el espacio territorial constituido en Lof que implica nuestra relación espiritual con las diversas vidas de ese espacio del Waj Mapu a través de nuestro Reñmawen.

Kvpalme es la descendencia familiar que delega una característica, un Az Ce, una personalidad, conocimientos que vienen de generación en generación a través del Pvjv/Espíritu de nuestros antepasados. Ellos son los que nos orientan para llegar a ser Kvme Ce. Así, si en una familia hubieron maci, en alguna generación pasada ese Pvjv / espíritu hará posible la presencia de un Maci en la familia.
No cumplir con este Az, produce desequilibrio emocional, psicológico, físico tanto a la persona como a su Lof.

En tiempos de libertad del Pueblo Mapuce, todos teníamos conocimientos de cuál era nuestro tuwvn y kvpan, ya que esto era transmitido de generación en generación a través del mapuce KIMELUWVN, el sistema de EDUCACIÓN AUTÓNOMA MAPUCE. Que se ponía en práctica en diferentes espacios socio-culturales y políticos, fundamentalmente en el BAKUTUWVN y el KATAN KAWIÑ.

Bakutun

Es una ceremonia  social donde a un niño, niña  pici wenxu o pici zomo se le coloca un nombre de un abuelo o abuela, bis abuelo, abuela o el de un mayor que haya trascendido en el pueblo mapuche, normalmente se trataba de la línea paterna. En este ámbito se hace  práctica del traspaso de conocimiento de los abuelos a sus nietos. En el caso de un pici wenxu recibía el nombre de su abuelo paterno y en el caso de una pici zomo de su abuela (materna o paterna) o de otra mujer de su lof, quienes se comprometerán a cumplir el rol de acompañar a los jóvenes en su proceso de formación de un kvme ce / personas con valores y principios fundamentados en el mapuce az mogen. El Bakutuwvn en el caso de las niñas se realizaba a  través del Katan Kawiñ.

Katan Pilun

 Consiste en la perforación  de las orejas de las niñas, que se realiza en el tiempo en que pasan al ciclo de fertilidad.

Las niñas asumirán un nuevo compromiso con su Az Mogen, dado que todo el conocimiento adquirido desde su nacimiento hasta este momento deberá ponerlo en práctica en su nuevo rol social como pilar fundamental en la Educación de su Pueblo.

Toda la Comunidad acompaña  a la niña en este momento tan especial y único de su vida. Las mujeres recordarán su origen (Tuwvn) y su descendencia familiar (Kvpan) a través de su canto a la vida que le dio origen (Tayvl) armonizando su relación con el Waj Mapu (Cosmos) al son de los instrumentos que harán sonar los hombres dando valor a su cuerpo y a su espíritu. Este momento se perpetuará con la entrega de los CAWAY (aros mapuce) y con una fiesta comunitaria llamada Kawiñ o Katan Kawiñ. Su Baku  se encarga de perforarle las orejas sellando con ellos el compromiso de guiarla en su nuevo rol.

De esta manera la llegada de un nuevo ce era todo un acontecimiento, ya que cada persona se entiende como una nueva expresión del Waj mapu del que viene a cumplir un rol determinado para la continuidad del equilibrio del Ixofijmogen y proyección del Pueblo Originario Mapuce.

De esta manera cada Ce, tiene un origen familiar y otro particular que se ve representado en el Ce Vy / nombre de la personas.  Es decir, si un ce tiene su origen en el kura / piedra, el gen kura le entregara kimvn (conocimiento), rakizuam (pensamiento), zugun (palabra) que se expresara  en su Az y se definirá en su Ce Vy para que todo su lof sepa cual será so rol, y se llamará por ejemplo: Kajfvkura / Piedra Azul.
Cuentan los mayores que cuando un pici ce / niño, niña  no expresaba su Az se realizaba un PEWVTUN; que consistía en darle un kacu bawen / hierba medicinal el cual lo llevaba a un estado de transe donde demostraba su personalidad. En este momento quedaba determinado su Ce Vy / nombre. Otra forma de PEWVTUN se obtenía por medio del PEWMA de la madre a quien  pu gen que le dieron origen al pici ce / niño, niña le decían cuál era el rol que su hija,hijo debía cumplir, entregándole su Ce Vy /nombre.
En conclusión, los nombres mapuce estan formados de dos componentes. El segundo componente por lo general expresa el Kvpan "linaje"; el tronco familiar de los descendientes. El primer componente distingue a la persona, individualmente, en su particularidad / Az. Para los mapuce, al igual que para el conjunto de las Naciones Originarias; el significado se materializa y anima, es la marca y distintivo, símbolo representativo.

Así la persona llamadas Kajfvkura pertenecen al linaje de los Kura / piedra, mientras que Kajfv / Azul se refiere a su característica particular y a su rol como ce. Así tan bien lo era el nombre de Mijañamku: Mija sería su TUWVN y Ñamku su KVPAM, si Mijañamku tiene un hijo se conservará Ñam o Ñamku como el tronco familiar (kvpam) y de acuerdo a su característica se agregara Lef quedando finalmente LEFÑAMKU. Quedando complementado su nombre con su tuwvn/ origen territorial y kvpan/ descendencia familiar

Con la imposición del cristianismo se obligo el uso de "nombres de pila" y así el nombre original paso a ser apellido. De esta manera se rompe la transmisión de conocimiento y la retroalimentación. Que hizo posible  la vida en armonía del Ce con el Ixofij Mogen por miles de año hasta la invasión del wigka a nuestros territorios. Por ello muchos de nosotros hoy vivimos en desequilibrio social, psicológico, económico y Cultural. Retomar nuestra forma de identificarnos conlleva la responsabilidad de poner en práctica nuestro rol en el Waj Mapu como mapunce / Persona en armonía con el Ixofij Mogen / Diversas vidas.
Uno de los valores más importante es conocer nuestro ORIGEN, kimayiñ tayiñ kvpalme,  así tendrémos las primeras herramientas para formar nuestra identidad asumiéndonos como persona individual (iñce) para luego asumirnos como parte de un Pueblo (iñciñ) diferente.

 

DECLARACIÓN PUBLICA

mayckol ricardo | 5, oct

El Hogar y Centro Cultural Mapuche WE LIWEN de Valdivia, declara a la opinión pública, nacional e internacional lo siguiente:

Kiñe) Repudiamos cualquier acto vandálico, efectuado por la fuerza represiva del estado chileno usurpador a nuestras comunidades en conflicto.

Epu) Como estudiantes Mapuche aborrecemos los actos ocurridos recientemente, en el sector de Temucuicui y criticamos al estado chileno por no proteger debidamente los derechos de los niños reconocidos internacionalmente, haciendo oídos sordos al baleo de dos de nuestros pichikeche, por el tan solo hecho de ser mapuche.

Kila) Es por esto que emplazamos a la UNICEF a que tome cartas en el asunto, ya que este baleo es solamente un problema visible, de la dura realidad que esta ocurriendo hoy en día en las comunidades mapuche y que viven a diario nuestros niños, ya que permanentemente están siendo violentados, maltratados sicológica y físicamente por las fueras especiales de carabineros.

Meli) Siendo a si, exigimos que este caso sea llevado a la justicia civil y se condene a los funcionarios de carabineros involucrados ya que no es posible que se baleen a dos de nuestros niños y que los entes involucrados hagan caso omiso frente a estos hechos de violencia.

Kechu) Manifestamos nuestro apoyo a las comunidades en conflicto y solidarizamos con los 15 weichafe que cayeron detenidos durante el fin de semana pasado y exigimos su libertad, puesto que estamos seguros que se trata de otro montaje más del estado en confabulación con empresario, latifundistas y la fuerza especiales de carabineros en contra de nuestro Pueblo-Nación Mapuche.

Kayu) Por último, llamamos a la sociedad civil, a las organizaciones sociales, a los medios de comunicación y a todas aquellas personas que solidaricen con nuestra causa a denunciar, manifestarse y responsabilizarse en contra de estos hechos, ya que es inconcebible, que pase desapercibido pues si se tratara de un niño no mapuche, la sociedad y medios de comunicación reaccionarían implacablemente frente a estos sucesos.

¡¡¡LIBERTAD A LOS PRESOS POLITICOS MAPUCHES DETENIDOS EN LAS DISITINTAS CARCELES CHILENAS!!!

¡¡¡ BASTA DE MILITARIZACIÓN Y ALLANAMIENTO INJUSTIFICADO EN LAS COMUNIDADES!!!

¡¡¡¡MARRICHIWEU!!!!!

Hogar y Centro Cultural Mapuche We Liwen de Valdivia.

Lunes 05 de octubre 2009

nacion mapuche de duelo

mayckol ricardo | 21, ago

Weichafe Jaime facundo Mendoza Collio (24 aÑOS)

PESE AL MANTO DESINFORMATIVO DE LOS MEDIOS LOGRAMOS IDENTIFICAR AL WEICHAFE ASESINADO
publicado por Comisión de Comunicaciones el 13 de agosto de 2009

Weichafe Jaime facundo Mendoza Collio (24 aÑOS)

Pese al manto de desinformación que inmediatamente después del cobarde asesinato creó carabineros con la complicidad de los medios, hemos logrado identificar plenamente a nuestro Weichafe caído.

Se trata de JAIME FACUNDO MENOZA COLLIO, de tan solo 24 años, padre de un niño de 4 años e integrante de la Comunidad Mapuche Requem Pillan, de la comuna de Angol, quien recibió un impacto de bala en su pecho.

Mientras el alto mando policial buscaba ocultar en nombre del cobarde asesino, Medios alternativo lograron arrebatar esta informacion, el efectivo policial que disparó a quemarropa a nuestro Weichafe sería el cabo de Carabineros y dotación del GOPE, Patricio Jara Muñoz quie habría sido trasladado desde Santiago a la zona.

Movilizaciones Mapuche en Santiago

Al igual que en todo el Territrio Mapuche, ambien en Santiago se realizaran actividades y jornadas en repudio al cobarde asesinato, es así como Nuestra Organizacion coordinados con otros hermanos mapuche y Wenuy de nuestra causa, han convocado a diversas actividades, la Primera se desarrollará este dia jueves, desde ls 19:00 hrs, en la Plaza Miraflores a los pies de Cerro Welen (Santa Lucía), se trata de un LLELLIPUN (Ceremonia Mapuche) para luego realizar una VELATON a las faldas de Cerro welen, frente a la Universidad Católica.

Para el día Viernes, El Pueblo Mapuche de Santiago ha llamado a una GRAN MARCHA EN REPUDIO (Plaza Los Héroes) en direccion a la Moneda, lugar donde se tomó la decision de reprimir y disparar en contra de las Comunidades movilizadas. Demás esta decir que para este día no asistir con niños, previniendo un aposible disuacion con gases y guanacos por parte de del aparato represivo de Bachelet.

Para el sábado desde las 10:00 hrs se ha convocado a un gran LLELLIPUN TRAWUN, al interior de la Quinta Normal, donde se realizara un Ceremonia Mapuche y porteriormente se llevara a cabo un Trawun dnde se evaluaran los siguientes pasos a seguir.

Esta actividad se realizará de forma tranquila debido al caracter reflexivo y espiritual de esta cereminia Mapuche.


Se agrega una parte del Breve Informe de Derechos Humanos de los Prisioneros Politicos Mapuche publicado el 30 de junio de 2008, por nuestra Organización.

VIOLENCIA Y REPRESIÓN AL PUEBLO MAPUCHE

Durante los últimos ocho años el grado de violencia y represión de parte del gobierno hacia las movilizaciones Mapuche ha ido en aumento. Son innumerables los casos que han sido detallados en informes redactados por organizaciones Mapuche, organizaciones de Derechos Humanos y por organismos internacionales. En términos generales, el gobierno ha empleado la estrategia de criminalizar y judicializar las demandas políticas de nuestra gente.

Los métodos aplicados hablan de un continuo hostigamiento a las comunidades y organizaciones que han sostenido un discurso crítico al Estado y al sistema económico, efectuado por efectivos policiales y de investigaciones; se trata de una persecución sistemática de dirigentes y autoridades destacadas, que ha finalizado en la mayoría de los casos en la encarcelación de estos, mediante juicios irregulares y montajes muy bien urdidos para lograr condenas altísimas hacia lo Mapuche procesados.

Por otro lado, existe violencia externa a los aparatos del estado, es decir, hostilidades que vienen de privados, principalmente de guardias de empresas o de grupos que se han organizado para amedrentar a nuestras comunidades. Un ejemplo claro de estas prácticas es lo que hoy sucede en el pueblo de Mehuin, donde se ha pagado a personas para amedrentar y/o agredir a todos quienes se opongan a la instalación de un ducto, el cual arrojaría desechos tóxicos al mar.

ASESINATOS IMPUNES

Además de perseguir, hostigar y reprimir a las comunidades Mapuche movilizadas, el Estado chileno ha implementado una política de "gatillo fácil" para sus agentes represivos, los que han asesinado cobardemente a luchadores sociales Mapuche y cuyos responsables han quedado impunes e incluso han sido premiados, ascendiéndolos en sus cargos. Un claro ejemplo de que el Estado valida la brutal represión que ejerce los agentes policiales en contra de la población Mapuche organizada.

Entre los luchadores sociales Mapuche asesinados de manera cobarde e impune, se encuentran:


Jorge Antonio Suárez Marihuan (2002):

Asesinato encubierto de Jorge Suárez Marihuan, hermano de Segundo Suárez, Lonko de Malla Malla del Alto Bío Bío. Jorge Suárez fue muerto en extrañas circunstancias, puesto que su cuerpo apareció el día 11 de diciembre del 2002 en la ribera del río Queuco, luego de transcurrido algunos días de su desaparición. Según consta en el informe forense, la causa de muerte no fue inmersión, sino lesiones provocadas por terceros. De acuerdo a antecedentes aportados por la familia, un individuo no identificado, supuestamente agente de inteligencia policial, habría entregado dinero a dos colonos del sector para llevar a efecto la operación de eliminar al comunero, la que sería encubierta por una muerte provocada por el estado de intemperancia.

Sin embargo, los testimonios se refieren a una golpiza que habría provocado la muerte de Suárez Marihuan y luego su cuerpo habría sido arrojado al río. Este hecho sería en represalia por la actitud del dirigente de participar activamente en procesos de recuperación de tierras y de freno a las inversiones de las empresas energéticas en la zona del Valle del Queuco en el Alto Bío Bío.


Edmundo Alex Lemun Saavedra (2002):

El joven Edmundo Alex Lemun de solo 17 años fue ejecutado por una bala en la cabeza por el teniente de Carabineros de Chile Marco Aurelio Treuer, quien le disparo a quemarropa el día jueves 7 de noviembre del 2002 en una recuperación de tierras de la Comunidad Mapuche "Montutui Mapu" del sector Aguas Buenas de Ercilla, Hasta la fecha Marcos Treuer ha sido absuelto en todas las ocasiones en que se ha intentado condenarlo por el asesinato de Alex Lemun. Actualmente, el caso se encuentra en instancias internacionales.


Julio Alberto Huentecura Llancaleo (2004):

Joven Mapuche nacido en Santiago fue detenido en la ciudad de Osorno y trasladado a la Ex Penitenciaría de Santiago, al no reconocérsele su carácter de Preso Político Mapuche, fue puesto junto a los reos comunes. Fue asesinado la tarde del día domingo 26 de Septiembre de 2004, a las 20:00 hrs.

Julio fue atacado por otros internos del penal, en una riña en la cual, sin mediar provocación, recibió por la espalda una puñalada en el corazón, herida que le causó la muerte casi instantánea. El joven Mapuche había sido procesado por múltiples causas en el marco del conflicto Mapuche, debiendo pasar por la Prisión Política en la Cárcel de Temuco, Nueva Imperial, Osorno y Santiago.


Xenón Alfonso Díaz Necul (2005)

El joven Mapuche de 17 años, Zenón Alfonso Díaz Necul, perteneciente a la comunidad Lonko Mahuida de Collipulli, IX región, el 10 de mayo en la noche mientras participaba en una movilización de carácter pacifica en la en la ruta 5 sur, sector viaducto del Malleco, fue embestido por un camión maderero, y las lesiones provocadas le causaron la muerte instantánea.

La manifestación se realizaba en torno a las reivindicaciones territoriales de la comunidad Ranquilco y en repudio a los abusos perpetrados por guardias privados de Forestal Mininco contra lugares y símbolos sagrados como el Rewe. El conductor del camión no respetó el corte de carretera y pasó por encima de los manifestantes. En complicidad con esto, Carabineros que estaba en el lugar con numeroso contingente armado con elementos disuasivos, efectuaron algunos disparos y reprimieron violentamente la protesta.


Juan Lorenzo Collihuin Catril (2006)

El 29 de agosto de 2006, eran cerca de las 2 de la madrugada cuando los efectivos llegaron hasta la casa de las familias Collihuín Catril y Collihuín Llanculef, ubicada en el sector de Boyilco Chico, al sur de Nueva Imperial. En un procedimiento irregular por parte de Carabineros de la Cuarta Comisaría de Nueva Imperial, que supuestamente investigaban una denuncia de abigeato, dispararon a quemarropa al Lonko de 71 años, quien recibió varios tiros en su cuerpo, lo que le causó la muerte. Además Juan (36) y Emilio (44) Collihuín Llanculef también resultaron heridos, uno con un impacto de bala en la pierna derecha y el otro en la cadera izquierda.


Matías Valentín Catrileo Quezada (2008)

El 3 de enero. Cerca de las seis de la mañana y mientras participaba en la ocupación pacifica del predio Santa Margarita, de propiedad de Jorge Luchsinger, del sector Yeupeko, comuna de Vilcún, sin mediar provocación, recibió cobardemente por la espalda una ráfaga de subametralladora UZI por parte del cabo 2º de Carabineros, Walter Ramírez Espinoza. Carabineros acusó un supuesto enfrentamiento armado pero las únicas balas disparadas aquella mañana, seis en total, provinieron de armas policiales y efectivamente una de ellas ingresó por la espalda del joven perforando el pulmón izquierdo y saliendo por el abdomen. Matías Catrileo, de 22 años, fue resguardado por sus hermanos para no entregarlo a Carabineros que podían vulnerar las pruebas. Hasta el día de hoy su muerte sigue impune.


Jhonny Cariqueo Yañez (2008)

El Peñi Jhonny participó el día 29 de marzo en un acto homenaje a la conmemoración del día del joven combatiente en la comuna de Pudahuel, que terminó a las 20:00 hrs. de manera pacifica. Jhonny, en compañía de varios amigos, se retiraban a sus hogares cuando fueron interceptados por un furgón del GOPE y tras recibir una golpiza son detenidos y derivados a la 26° Comisaría de Pudahuel, donde las agresiones físicas a todos los detenidos se hicieron cada vez más crueles. El Peñi sufría de problemas cardíacos, y a consecuencia de las brutales golpizas y constantes azotes propinados por Carabineros durante su detención, comenzó a sentir un intenso dolor en el pecho y un brazo, fue trasladado más tarde al Servicio de Urgencias, El lunes 31 de marzo, una vez en su casa, cerca de las 14:00 horas Jhonny se recostó en su cama, y comenzó a mostrar claros síntomas de un infarto, el que pese a los intentos desesperados de asistencia de sus padres y amigos, en pocos minutos ocasionó su muerte.

La Historia de la Patagonia desde la llegada del blanco,wingka

mayckol ricardo | 9, ago

    El Virreinato del Río de la Plata

     

    Con el tiempo la oposición entre españoles y criollos fue agudizándose. La ocupación de España y la usurpación de la Corona por los franceses desencadenaron en el Río de La Plata los hechos de mayo de 1810: El Cabildo Abierto discutió la caducidad del Virrey y para reemplazarlo constituyó una Junta integrada en su mayoría por criollos. A partir de entonces comenzaron a producirse profundos cambios en una sociedad que empezaba a llamarse argentina. Influenciados por las ideas de la Revolución Francesa, los hombres de Mayo tuvieron un fuerte sentimiento de solidaridad con los habitantes originales de América. Sostenían que la conquista española había sido una usurpación de la propiedad y de los derechos de los Americanos y reconociendo a los indígenas como "hijos primogénitos de América" procuraron incorporarlos, mediante decretos, oficios, leyes y disposiciones legales, como miembros iguales a la nueva sociedad.

    Durante esa década predominó una política de integración basada en tratados y negociaciones pacificas con los indígenas del sur. Hacia 1820 el crecimiento de la industria ganadera reavivó la urgencia por expandir la frontera más allá del limite natural que trazaba el río Salado. Sin embargo las luchas entre Unitarios y Federales ocupaban toda la atención y los recursos. Los fondos que aportaban los hacendados para el mantenimiento del cuerpo de Blandengues no mejoraban la precaria protección de la línea fronteriza y la política defensiva ya no parecía suficiente. Los grandes malones que asolaron las poblaciones en esa época precipitaron la ofensiva violenta: Las campañas del coronel Martín Rodríguez primero, de Federico Rauch más tarde y en 1833 de Juan Manuel de Rosas, marcarían el inicio del proceso de exterminio.

    Juan Manuel de Rosas

    Juan Manuel de Rosas (1793-1877), nieto e hijo de terratenientes, conocía la vida del campo y las costumbres de los indígenas a los que empleaba como peones en los establecimientos rurales de su propiedad. Las buenas relaciones que como hacendado mantuvo con algunas de las comunidades y el respeto y la amistad que le brindaban varios caciques, le fueron de gran utilidad en su ejercicio político permitiéndole firmar alianzas que aseguraron su victoria sobre las bandas enemigas.
    Con el apoyo de los caciques Coyhuepan y Cachul, resistió la insurrección del General Lavalle contra el Gobernador Dorrego en 1828, asegurándose el enorme prestigio en Buenos Aires que lo llevaría poco después a la gobernación de la provincia. Su plan como gobernador era transformar el "desierto" colonizando las tierras ganadas. Propugnaba instalar en las estancias a las distintas comunidades dirigidas por sus caciques para que practicasen allí tareas agrícolas, ganaderas y artesanales. Sin embargo solo logro realizar este proyecto en forma limitada.

    La ofensiva de 1833

    Durante el primer gobierno de Rosas, si bien se logró restablecer la paz en la provincia, la frontera permaneció inestable. Intentando resolver el problema indígena el gobernador presentó ante la legislatura un plan de ofensiva.
    En febrero de 1833, tres divisiones iniciaron la marcha. Cerca de 3800 soldados avanzaron desde Cuyo y Buenos Aires hacia el sur bajo las ordenes de los generales J. M. de Rosas, José F. de Aldao y J. Ruiz Huidobro.
    La división comandada por Rosas, que contaba en sus filas con la presencia de los caciques Catriel y Cachul (Tehuelche) y Cañuquir, Rondeau, Mellin y Cayupan (Voroganos) entre otros, fue la única exitosa logrando la desbandada casi total de las comunidades de la región.
    El destacamento comandado por el general Angel Pacheco, 20 jefe de la división izquierda, llego hasta Chole-Choel, arrasando a su paso las toldería de los caciques Paylleren y Chocorí. La Gaceta Mercantil de Buenos Aires publicó en su edición del 24 de diciembre de 1833 los resultados alcanzados: "3200 indios muertos, 1200 individuos de ambos sexos prisioneros y se rescataron en total unos mil cristianos cautivos".

    La frontera se extendió en el extremo oeste y sudeste de la provincia de Buenos Aires. La línea defensiva pasaba ahora por Bahía Blanca, Médano Redondo (conocido después como fortín Mercedes) y Carmen de Patagones: se habían ganado 2900 leguas cuadradas de tierras, suprimido los malones linderos y concretado alianzas con las comunidades indígenas amedrentadas por la derrota.
    Desde 1835 hasta la batalla de Caseros en 1852, Rosas gobernó con la suma del poder público. La Constitución sancionada en 1853 y la elección de Justo José de Urquiza como Presidente fueron el inicio de la Confederación Argentina, que formada por trece provincias se enfrento durante diez años a Buenos Aires. Las fronteras totalmente desguarnecidas dejaron a las poblaciones a merced de los ataques indígenas que azotaron la provincia. La batalla de Pavón en 1860 determino la disolución de la Confederación y en 1862 Bartolomé Mitre fue electo Presidente de La Nación. Buenos Aires ya reincorporada al país, fue declarada por la legislatura Capital provisoria. El nuevo presidente no dejo de ocuparse del problema indígena. Intento arrinconar a las bandas mas belicosas del sur y detener a las otras mediante tratados de paz, sin embargo la lucha en las fronteras no se detuvo.

    Tierra adentro

    Tierra adentro era el nombre que daban los blancos al territorio indígena de la pampa y el norte de Patagonia. En él consolidaban sus fuerzas los Mapuche, Pehuenche, Ranqueles, Voroganos y Tehuelche septentrionales demostrando su creciente poderío en malones cada vez mejor organizados. Sin embargo la unidad indígena era constantemente minada por los tratados y alianzas que se establecían con los blancos, quienes buscando debilitar sus fuerzas fomentaban los enfrentamientos entre las distintas comunidades.
    Chocorí al mando de los Mapuche, fue el principal enemigo que debió enfrentar Rosas. Su territorio se extendía desde La Ventana y Bahía Blanca hasta la confluencia de los ríos Neuquén y Limay: el "País de las Manzanas", donde tenía sus principales tolderías. Aliado de los Voroganos, vivía en constante acoso de las poblaciones fronterizas. Logró escapar en varias oportunidades de la persecución de las tropas Rosistas hasta que fue finalmente sorprendido por el teniente General Francisco Sosa, quien había recibido del general Pacheco la orden de rodearlo y destruirlo.
    Muerto el Cacique Chocorí en 1834, su hijo Sayhueque lo sucedió en el mando. Los caciques Lucio, Juan Manuel Cachul, Juan Catriel y sus hijos Cipriano, Juan José y Marcelino, Tehuelche septentrionales todos, ocupaban la zona del arroyo Tapalqué cercana a Azul.
    Aliados de Rosas, sus comunidades se mantuvieron en paz hasta la caída del dictador. Al sur del Río Negro moraban dispersos los Tehuelches meridionales que no participaban de los malones.

    Los Ranqueles, grupo de origen Tehuelche araucanizado, cuyas tolderías se encontraban en el interior de la Pampa, sur de Córdoba, San Luis y oeste de Buenos Aires, fueron hostiles tanto a Rosas como a las autoridades que lo sucedieron. En Leuvucó tenían su asiento los caciques principales entre los que se destacó Yanquetruz por su poderío.
    Próxima a los Ranqueles, vivía una agrupación que respondía a las ordenes del coronel Manuel Baigorria, ex-oficial subalterno de José María Paz, que a la muerte de este se refugio entre los Ranqueles adoptando sus usos y costumbres. Encabezó malones contra Córdoba y el oeste de Buenos Aires hasta que producida la caída de Rosas entro al servicio de la Confederación.

    Los Pehuenche por su parte controlaban los pasos cordilleranos neuquinos, cumpliendo una función de intermediarios en el comercio de ganado. Cerca de Masallé, al oeste de Salinas Grandes, la comunidad de voroganos llegada de Chile a principios del siglo XVIII, fue sometida en 1835 por Calfucurá (Piedra Azul), un poderoso cacique araucano. Desde entonces el poderío del cacique iría creciendo hasta convertirlo en el más grande Toqui de Argentina. Ejercía su autoridad sobre numerosos caciques y capitanejos encabezando la "Confederación de Salinas Grandes", máxima expresión organizativa de las bandas indígenas de la época.
    Calfucurá, además de estratega, se destacó por su capacidad negociadora. Durante el gobierno de Rosas, Salinas Grandes y Buenos Aires fueron dos centros de poder con intenso intercambio y a la caída del dictador, desprotegido por Buenos Aires, Calfucurá llevó sobre la ciudad y sus alrededores una sucesión ininterrumpida de ataques, mostrando el apogéo de su poder que no declinaría hasta ser derrotado en la batalla de San Carlos en 1872.

    La batalla de San Carlos

    En 1870 el comandante de la frontera sur, Coronel Francisco de Elías, firmó un convenio con Calfucurá comprometiéndose ambos a mantener la paz, pero el mismo comandante algunos meses más tarde atacó las tolderías de los caciques Manuel Grande, Gervasio Chipitruz y Calfuquir (Caciques Tehuelche).
    La traición enfureció a Calfucurá, quien reunió a todos los araucanos, ranqueles y tehuelche disponibles y en marzo de 1872 atacó Alvear, 25 de Mayo y 9 de Julio en un impresionante malón. Esta invasión marcó la cima del poderío indígena. Las represalias que se desataron tres días después en la batalla de San Carlos, una de las más terribles producidas hasta entonces, marcaron el fin del poderoso Calfucurá, quien refugiado cerca de Salinas Grandes murió el 4 de junio de 1873.

    Adolfo Alsina

    Entre 1868 y 1874 gobernó como presidente electo Domingo F. Sarmiento. En 1874, nuevas elecciones proclamaron a Nicolás Avellaneda como presidente. Adolfo Alsina, nombrado Ministro de Guerra, propugnó un plan de avance paulatino hacia el sur, que aspiraba alcanzar el Río Negro logrando la paz con las comunidades indígenas: " El plan del Poder ejecutivo es contra el desierto para poblarlo y no contra los indios para destruirlos".
    Sin embargo la falta de una planificación adecuada y la incapacidad del gobierno de respetar minimamente en sus tratados los intereses de los indígenas, llevo a Namuncurá en un último gran esfuerzo por defender sus territorios, a organizar la "Invasión Grande": Aproximadamente 3500 araucanos y ranqueles arrasaron las poblaciones del centro de la provincia de Buenos Aires.

    La zanja de Alsina

    El Ministro de Guerra cambio su actitud y sin vacilar organizó la contraofensiva: Formadas en cinco divisiones, las tropas avanzaron a principios de 1876 sobre "Tierra Adentro". Aunque enfrentaron a los guerreros de Juan José Catriel, Namuncurá y Pincen, el resultado principal de la campaña fue la construcción de pueblos (Carhué, Guaminí, Puán, Trenque-Lauquen e Ita-ló), fuertes, fortines y una zanja de 374 Km entre Carhué y Laguna del Monte.

    Desde el principio de su gestión Alsina había proyectado una zanja paralela a la línea de frontera, que imposibilitara las invasiones. Dicha zanja de unos 3 metros de ancho por 2 de profundidad sólo dificultó el acceso de los indígenas sin impedir que la frontera siguiera siendo atacada y se mantuviera en extremo inestable.

    Las presidencias constitucionales de Mitre, Sarmiento y Avellaneda, que se sucedieron desde 1862 hasta 1880 , marcaron un período en el que la fe estaba puesta en la inmigración europea, fundamentalmente anglosajona. Los dirigentes del país pensaban que este "aporte racial" mejoraría la "calidad étnica" y la mentalidad de los argentinos criollos. El modelo de "civilizacion" era el europeo, y en su nombre los otros pueblos, considerados "barbaros" debian ser sometidos.

    Tierra adentro seguía en manos de sus dueños originales pero su situación se hacia cada vez más difícil. El agotamiento y el hambre llevo a rendirse a comunidades como las de los caciques Ramón Platero (ranquel), Manuel Grande, Tripailao y Catriel (tehuelche). El poder indígena se debilitaba, sus filas disminuían por la muerte de numerosos guerreros y frente a los Remington y a las enfermedades traídas por los blancos pocos recursos les quedaban.

    Julio Argentino Roca

    La muerte de Alsina en 1877 dejó a cargo del Ministerio de Guerra al General Julio Argentino Roca, cuyas ideas diferían sustancialmente de las de su antecesor. Para el nuevo Ministro el objetivo era claro: ... A mi juicio el mejor sistema de concluir con los indios, ya sea extinguiéndolos o arrojándolos al otro lado del río Negro, es el de la guerra ofensiva, que es el mismo seguido por Rosas, que casi concluyó con ellos...( carta del Gral Roca a Alsina). y su proyecto preciso: "Es necesario (...) ir directamente a buscar al indio en su guarida, para someterlo o expulsarlo, oponiendo enseguida, no una zanja abierta en la tierra por la mano del hombre, sino la grande e insuperable barrera del río Negro, profundo y navegable en toda su extensión, desde el océano hasta los Andes"- Mensaje y Proyecto presentado por el Gral.Roca al Congreso de la Nación el 14 de Agosto de 1878.

    La invención del frigorífico, que abría las puertas a la exportación de carne haciendo indispensable una expansión territorial, tanto como las pretensiones chilenas sobre la Patagonia, dieron un carácter de urgente a la campaña, que debía asegurar la soberanía argentina en esas tierras. En virtud del pedido formulado en el mensaje de 1878 el Congreso Nacional sancionó una ley por la cual se destinaban $ 1.600.000.- para el traslado de la frontera a los ríos Negro y Neuquén. De esta manera el General Roca estuvo en condiciones de ejecutar sus planes. Durante los últimos meses de 1878 dispuso una ofensiva preliminar a cargo de pequeños contingentes que irían desgastando a los indígenas con constantes ataques. Empezó por modernizar las tropas suprimiendo la artillería que restaba rapidez a las operaciones y resultaba ineficaz ante un enemigo en extremo móvil y disperso. Simplificó el equipo aboliendo las pesadas corazas para dar más soltura al personal e incrementó la construcción de líneas telegráficas para asegurar que las órdenes llegaran oportunamente.

    1878: La ofensiva preliminar

    El plan preliminar buscaba "limpiar" de indígenas el territorio entre la frontera y el río Negro, ya fuere quebrando su moral, reduciendo sus efectivos o privándolos de sus haciendas. Manteniendo el sobresalto en ellos, se los obligaría a someterse voluntariamente o a emigrar hacia el interior del desierto.
    En 1878 el Coronel Levalle primero y al poco tiempo el Teniente Coronel Freire atacaron a
    Namuncurá en sus toldos provocándole más de 200 muertos. Ese mismo año Juan José Catriel se entregó prisionero al Coronel Vintter, con más de 500 hombres, y cerca de Laguna Malal, el Cacique Pincen fue sorprendido y capturado junto a 20 de sus mejores hombres. Todos ellos fueron trasladados a la isla Martín García para su confinamiento definitivo. El Cacique ranquel Epumer cayó prisionero en Leuvuco a manos de una partida al mando del capitán Ambrosio.

    La ley del 11 de octubre de 1878 creó la Gobernación de los Territorios de la Patagonia, recayendo la responsabilidad en el Coronel Alvaro Barros. "El nuevo gobierno tendrá por objeto principal fomentar el desarrollo de las poblaciones mencionadas, promover la fundación de otras y contribuir al éxito de la expedición proyectada, siendo además su existencia indispensable para la radicación definitiva de la nueva ley de fronteras, una vez que haya sido ocupada." Mensaje dirigido al Congreso de la Nación en septiembre de 1878 por el Presidente Avellaneda y el Gral. J.A. Roca.

    1879: "La Conquista del desierto"

    El plan de desgaste había sido exitoso: las comunidades de Pampa y Patagonia completamente debilitadas por las pérdidas se preparaban a recibir el asalto final. En este contexto se inició la autodenominada "Conquista del Desierto", golpe final del paulatino proceso de exterminio y desarticulación cultural que desde hacía más de medio siglo se estaba llevando a cabo.

    Entre abril y mayo de 1879 se realizó la acción relámpago. Cerca de 6000 soldados, en 5 divisiones equipadas con el mejor armamento de la época, avanzaron decididas a barrer la llanura. El General Roca los comandaba "en esta cruzada inspirada por el más puro patriotismo, contra la barbarie" ,como él mismo la calificara en su mensaje a los soldados del Ejército Expedicionario, el 26 de abril de 1879.

    La primera división al mando del General Roca estaba compuesta por casi 2000 hombres, entre los cuales 105 eran indígenas. Partieron de Carhué el 29 de abril de 1879 y arribaron el 24 de mayo a Chole-Choel. La ocupación pacífica del lugar significó, para los indígenas, la pérdida de uno de sus bastiones más importantes. Un mes más tarde Roca regresó a Buenos Aires, dejando al Coronel Conrado Villegas a cargo de las fuerzas.
    La segunda división, al mando del Coronel Nicolas Levalle, contó con 450 soldados entre los cuales 125 eran indígenas del Cacique Tripailao. En su avanzada hacia Traru-Lauquen (La Pampa) enfrentó a los indígenas provocando importantes pérdidas entre los hombres de Namuncurá.
    Eduardo Racedo fue el comandante de la tercera división que avanzó hacia Potahue al frente de 1350 hombres, entre ellos se contaban numerosos indígenas ranqueles y de los Caciques Cuyapán y Simón. Persiguió infructuosamente al Cacique Baigorrita y aunque no logró capturarlo, cerca de 500 indígenas cayeron prisioneros.
    Napoleón Uriburu al mando de la cuarta división partió el 21 de abril desde Mendoza con destino a la confluencia de los ríos Limay y Neuquén. En la zona del actual Chos Malal sorprendió a las tolderías ranqueles del Cacique Peyeumán provocando numerosas muertes, entre ellas la del Cacique. En Río Agrio batieron al cacique Painé haciéndolo prisionero junto a 60 de sus hombres, y en su avanzada lograron finalmente la muerte del cacique Baigorrita. La cuarta división finalizó su campaña obteniendo un resultado de 1000 indígenas muertos y 700 prisioneros.
    La quinta división al mando del Teniente Coronel Hilario Lagos, inició su marcha desde
    Trenque Lauquen, a su paso 150 indígenas cayeron prisioneros en los breves combates que mantuvo en los montes de Acahue y Calcahue. En Curu-Pichi-Cajuel, el Teniente Coronel Godoy persiguió y dio muerte al capitanejo Lemumier y su hijo. La quinta división capturó en su expedición 629 prisioneros.

    El avance de las cinco divisiones fue incontenible. En dos meses lograron ocupar la llanura hasta más allá de los ríos Negro y Neuquén, recuperar 500 cautivos y diezmar a las comunidades indígenas. Sólo quedaban libres, ahora, los últimos caciques. De acuerdo con la Memoria del Departamento de Guerra y Marina de 1879, los resultados de la campaña fueron los siguientes:
    5 caciques principales prisioneros 1 cacique principal muerto (Baigorrita) 1.271 indios de lanza prisioneros 1.313 indios de lanza muertos 10.513 indios de chusma prisioneros 1.049 indios reducidos .

    Los últimos indígenas debilitados eran empujados cada vez más al sur por una frontera que ahora se extendía sobre los ríos Neuquén y Negro. Se ganaron así más de 15.000 leguas de tierras y posteriormente se crearon pueblos y colonias en las márgenes de los ríos Colorado, Negro, Neuquén y Santa Cruz. Con el traslado de la frontera al río Negro se abrieron y facilitaron las comunicaciones del interior hacia el litoral atlántico. Se extendió progresivamente la red telegráfica militar, que luego fue entregada a la administración civil. Se establecieron colonias indígenas para los sobrevivientes.

    Así se destinó por decreto de febrero de 1879, el Fortín General Conesa, sobre el río Negro, como colonia indígena para los restos de la tribu de Catriel. A los colonos debía dárseles elementos para construir las viviendas; semillas; útiles de labranza. Un sacerdote que viviría en la colonia, promovería su conversión al catolicismo y la colonia estaría bajo las órdenes de un intendente militar, encargado de vigilar y administrar la misma. Para los indígenas prisioneros se previó su ocupación inmediata, diseminándolos en poblaciones rurales. Muchos fueron enviados a Tucumán para las tareas de la zafra, o a Entre Ríos. Mediante duros trabajos se pretendió adaptarlos a la "civilización".

    La Iglesia en la Conquista

    El acceso de Monseñor Federico Aneiros al arzobispado de Buenos Aires a mediados de 1873, permitió el fortalecimiento de una política más orgánica hacia las comunidades de la llanura. El nuevo Vicario fundó el "Consejo Para la Conversión de los Indios al Catolicismo" y en el período 1873-1879 se crearon o revitalizaron varios centros de acción misionera, algunos de los cuales contaron con la aceptación temporal de los caciques.
    Aunque la iglesia intento acuerdos, especialmente con Namuncurá, los parlamentos mantenidos no tuvieron éxito y la resistencia de los indígenas a incorporar una nueva religión, fueron desalentando a los misioneros. Sin embargo los mismos misioneros denunciaban que los descontentos surgidos entre la masa indígena se debían basicamente a la "poca fidelidad del gobierno en cumplir sus compromisos respecto de ellos". La "Conquista del Desierto" quebró por completo la línea de acción de la iglesia en aquel tiempo.
    Aunque el General Roca llevaba como capellan de la campaña a Monseñor Antonio Espinosa, la militarización de la cuestión indígena convirtió a los misioneros en meros asistentes de enfermos y moribundos. Tras la expedición de Roca, la iglesia intensificó su función de intermediaria recibiendo las demandas de los caciques aún libres e intercediendo ante el gobierno para que deje sin efecto las condenas a prisión de los indígenas.

    Presidencia de Roca

    El año 1880 se inició con una rebelión encabezada por el Dr. Carlos Tejedor, Gobernador de la Provincia de Buenos Aires y una revuelta en Corrientes contra el Gobierno Nacional, los indígenas aprovechando las circunstancias volvieron a atacar. En octubre de ese año Roca asumió la Presidencia de la Nación, gracias a la popularidad alcanzada con la victoria de 1879. El nuevo Ministro de Guerra y Marina, Coronel Benjamín Victorica, siguió el camino marcado por su antecesor y ordenó al General Villegas el inicio de una expedición al actual territorio de Neuquén, teniendo como meta el lago Nahuel Huapi. Para Roca "...la República no termina en el Río Negro; más allá acampan numerosos enjambres de salvajes que son una amenaza para el porvenir y que es necesario someter a las leyes y usos de la Nación".

    Mientras tanto los indígenas que lograron substraerse a las batidas anteriores, no tenían residencia fija y por temor a nuevos encuentros ambulaban hambrientos por los valles cordilleranos. Algunos lograron eludir el control de fortines y patrullas realizando asaltos de regular importancia.

    La avanzada final

    A principios de 1881 se inició la última etapa de la campaña, organizando tres brigadas que movilizaron a 1700 hombres bajo las órdenes del Coronel Conrado Villegas.

    La primera brigada bajo el mando del Teniente Coronel Rufino Ortega realizó una breve campaña en la que enfrentó a Tacumán, hijo del cacique Sayhueque. Llegó al Nahuel Huapi el 3 de abril, dejando a su paso 23 indígenas muertos.
    La segunda brigada a cargo del Coronel Lorenzo Vintter, sorprendió cerca del Collon-Curá al Cacique Molfinquéo tomando 48 prisioneros, en la búsqueda de Sayhueque dejo 17 indígenas muertos.
    La tercera brigada al mando del Coronel Liborio Bernal, en su camino hacia el Nahuel Huapi capturó a 140 indígenas y abatió a 45. Sin embargo los principales caciques seguían libres, "Prefieren morir peleando que vivir esclavos" y en 1882 realizan los últimos ataques.

    Una nueva campaña se preparaba. A fines de 1882 cerca de 1400 hombres al frente del ahora General Villegas se disponían a terminar definitivamente con los indígenas.
    La primera brigada comandada por el Teniente Coronel Rufino Ortega sostuvo violentos combates con ranqueles y araucanos. El Cacique Millamán se rindió con casi 100 indígenas.
    El Teniente Coronel Ruibal se batió con el cacique Queupo ocasionando numerosas muertes entre los indígenas. El Cacique Cayul cayó prisionero con 80 de sus hombres.
    El Mayor José Daza sorprendió a Alvarito Rumay, quien perdió entre muertos y prisioneros a más de 40 guerreros. Los capitanejos Cayupán y Nahuelpán fueron capturados.
    A su paso la primera brigada dejó alrededor de 120 indígenas muertos y más de 500 prisioneros. La segunda brigada al mando del Teniente Coronel Godoy realizó una serie de operaciones persiguiendo a Namuncurá, Reuque-Curá y Ñancuche. Este último logró pasar a Chile mientras que Reuque-Curá cayó en prisión.
    En su avanzada la segunda brigada dejo un saldo de cien muertos y 700 prisioneros.
    La tercer brigada encabezada por el Teniente Coronel Nicolás Palacios, se lanzó sobre Sayhueque e Inacayal. Aunque no logró atrapar a los caciques, 145 indígenas fueron muertos y cerca de 500 hechos prisioneros.

    La campaña de Villegas había expandido la frontera en 1882 a toda la Provincia de Neuquén, defendida ahora por 15 nuevos fortines y fuertes: 364 indígenas más habían sido muertos y más de 1700 fueron nuevos prisioneros. El 5 de Mayo de 1883 el General Villegas informaba: "En el territorio comprendido entre los ríos Neuquén, Limay, Cordillera de los Andes y Lago Nahuel Huapi; no ha quedado un solo indio, todos han sido arrojados a occidente.(...) Al sur del río Limay, queda del salvaje los restos de la tribu del Cacique Sayhueque, huyendo, pobre, miserable y sin prestigio"(...)

    En 1884 el entonces gobernador de la Patagonia general Wintter dispuso el ataque final contra Sayhueque e Inacayal, para entonces Namuncurá, extenuado, se había rendido con 330 de sus hombres. Los caciques, reunidos en un gran parlamento, intentaron organizar una defensa desesperada. Provistos de armas de fuego fueron al combate con el compromiso de pelear hasta morir. Varios caciques se vieron obligados a rendirse.
    Agotado y desmoralizado, en una situación de arrinconamiento insostenible, Sayhueque seentregó el 1 de enero de 1885 con más de 3000 hombres. Muchos indigenas murieron en combate y los restantes libraron la última batalla el 18 de octubre de 1884: aquel día, Inacayal y Foyel se enfrentaron al teniente Insay y cayeron prisioneros. Junto con sus hermanos, mujeres e hijos, ambos caciques fueron llevados, en 1886, a vivir al Museo de la Plata. El Dr. Moreno, fundador de la institución, intentaba de esta manera retribuirles su hospitalidad.

    "Y un día, cuando el sol poniente teñía de púrpura el majestuoso propíleo de aquel edificio (...), sostenido por dos indios, apareció Inacayal allá arriba, en la escalera monumental; se arrancó la ropa, la del invasor de su patria, desnudó su torso dorado como metal corintio, hizo un ademán al sol, otro larguísimo hacia el sur; habló palabras desconocidas y, en el crepusculo, la sombra agobiada de ese viejo señor de la tierra se desvaneció como la rápida evocación de un mundo. Esa misma noche, Inacayal moría, quizas contento de que el vencedor le hubiese permitido saludar al sol de su patria". Clemente Onelli. Fue el 24 de septiembre de 1888.

    Cuando al año siguiente se abrieron al público las puertas del Museo de la Plata, Inacayal no era más que una curiosidad etnológica con el Nº 5438. Un siglo despues en 1994, fue enterrado en Tecka, provincia de Chubut.

     

    guerreros inmortalizados por la liberacion de su pueblo, la muerte de esta mapu es una trancicion la mogen no termina si no mas bien comienza .........amulepe taiñ weichan

    A mediados del siglo XVIII, las incipientes estancias cercanas a la ciudad de Buenos Aires avanzaban sobre lo que en aquel tiempo era territorio indígena ocupando progresivamente los campos donde los aborígenes se abastecían de ganado salvaje. En procura de animales las comunidades se vieron entonces obligadas a asaltar con malones las estancias. Los habitantes de Buenos Aires para protegerse levantaron los primeros fortines. Las pequeñas construcciones de barro o empalizada trazaron la primer línea de frontera defendida por el Cuerpo de Blandengues: una especie de milicia formada por paisanos mal armados y mal pagados.

    La creación del Virreinato del Río de la Plata en 1776 benefició básicamente a la ciudad de Buenos Aires. Su prosperidad se apoyó en la riqueza ganadera de la región, pero su fuerza económica residió fundamentalmente en la ciudad portuaria, centro político del virreinato y sede de un activo intercambio comercial.
    En el territorio virreinal convivían blancos, negros, indios y mestizos. Españoles y Criollos fueron la "gente decente", rotulo que no implicaba necesariamente una buena situación económica, pero que otorgaba derechos negados a los demás.
    Protegidos por las leyes y celosos defensores de sus prerrogativas, criollos y españoles, se reservaron el ejercicio de la función política y la posibilidad de adquirir la prestigiosa categoría de "vecinos".

PINTURAS RUPESTRES EN LA PATAGONIA-AUKANAW

mayckol ricardo | 4, may

 

TRADICIÓN ESPIRITUAL ABORIGEN

 

EL INDIO SABE !!!

 

 

 

Sin que nadie se lo haya dicho,

el indio sabe muchas cosas.

 

El indio lee con sus ojos tristes

lo que escriben las estrellas que pasan volando,

lo que está escondido en el fondo de las grutas,

lo que está grabado en el polvo húmedo de la pradera

y en la huella fugaz del ciervo fugitivo.

 

El oído del indio escucha lo que dicen

los pájaros sabios cuando el sol se apaga,

y oye hablar a los árboles en el silencio de la noche,

Nadie le ha enseñado a ver, ni a oír, ni a entender

estas cosas misteriosas y grandes... pero él ¡sabe!

Sabe y no dice nada.

 

El indio habla solamente con las sombras.

Cuando el indio duerme su fatiga

está hablando con aquellos que lo escuchan

y está escuchando a aquellos que le hablan.

Cuando despierta, sabe más que antes

y calla, calla más que nunca...

Anónimo adaptado por

Aukanaw

 

El Diluvio Mapuche

 

 

 

 

Cuentan los ancianos, que hace mucho pero mucho tiempo existió sobre la faz de la tierra una humanidad distinta a la que hay ahora.

Un día la malvada serpiente Kai-Kai decidió matar a todos hombres ahogándolos. Kai-Kai hacía crecer las aguas más y más. La gente aterrorizada corrió hacia un monte sagrado llamado Treng-Treng, trepando por sus laderas.

Las aguas seguían subiendo, y amenazaban con cubrir todo. Mucha gente y animales habían muerto.

Entonces el monte Treng-Treng para ayudar a los hombres comenzó a crecer. Cada vez que Kai-Kai hacía subir las aguas Treng-Treng subía otro tanto. La lucha duró largo rato, y la altura del monte fue tal que su cima casi tocaba el Sol.

Sólo sobrevivieron unas pocas gentes. Ellos hicieron entonces un sacrificio a F'CHA CHAO ("Dios"), el primer Ngillatun. Entonces Kai-Kai se aplacó y las aguas comenzaron a descender.

Esta gente bajó del monte y pobló nuevamente la tierra, ellos son los antepasados del pueblo Mapuche.

 

Para todo mapuche Treng-Treng es el lugar al que deben acudir todos los seres para salvarse cuando los amenaza un cataclismo natural o una terrible crisis humana.

Treng-Treng es un lugar de encuentro y salvación. Es el lugar donde se guardan a salvo las semillas de la Tradición y la Sabiduría, simientes que después del desastre germinarán y crecerán como una nueva y floreciente Humanidad.

Por todo esto hemos elegido a Treng-Treng como símbolo de nuestra redención.

Aukanaw

 

Antes que nada, quisiéramos decir algunas palabras acerca del título elegido para la presente obra: "LA CIENCIA SECRETA DE LOS MAPUCHE".

Algunos lectores podrán sentir que tal vez sea demasiado altisonante, pretencioso o incluso poco serio si es asociado a obras que, en un puro afán mercantilista, detentan títulos semejantes para atrapar al lector desprevenido o ingenuo, ávido de recetas mágicas o relatos espectaculares y fantasiosos. Nada más alejado del espíritu de éste trabajo.

La obra de Aukanaw nos transmite un mensaje, del cual el título elegido es síntesis: Los Mapuches poseen una tradición cultural milenaria, la cual se manifiesta en un corpus de conocimientos de orden trascendente, cosmológico y religioso; una auténtica CIENCIA SAGRADA que los coloca -en este sentido- en un pie de igualdad con muchas culturas clásicas, como ser las de China, India, Grecia, Roma, Asiria, etc. Se trata de un Saber que se nos muestra como SECRETO al ser transmitido en forma oral, y en sus aspectos más profundos, por vía directamente iniciática.

Esta es, en general, una obra de Antropología; en particular, un sondeo por la Ciencia de las Religiones, la Hierología, específicamente dedicada a la investigación de la cultura Mapuche como "cultura chamánica".

La intención fundamental de esta antología es rescatar el pensamiento de Aukanaw, el cual comprende a nuestro entender, una compleja línea de investigación y reflexión, absolutamente original y rica en insinuaciones; como así también, los parámetros teóricos y metodológicos sobre los que organiza la investigación hierológica. Y es que Aukanaw, más allá de ser un "observador calificado" o un "informante", llega a convertirse en un verdadero exégeta de la cultura y la religión mapuches. Es uno de los pioneros en hacer antropología cultural, o etnología, desde el "otro". Ya no es la voz de la cultura dominante que describe un "otro extraño", sino la propia voz de una cultura que convoca a todo aquel que quiera oírla, la propia voz de una cultura describiéndose a sí misma. Feliz "intimismo" preconizado por Imbelloni y Eliade en el que Aukanaw nos brinda un tratamiento de la cosmovisión Mapuche a partir del discurso mismo de la cultura que la elabora.

Mucho se ha dicho de la crisis actual de la Antropología, de su búsqueda por la experiencia "de la otredad", del "otro", que inexorablemente vemos diluirse en la homogeneización y globalización de la cultura bajo hegemonías poco menos que tiránicas. Pues bien, a nuestro parecer, la obra de Aukanaw es, en este sentido, una "pieza única". Y así la definimos, puesto que aunque muchos otros investigadores han tratado de incursionar en el tema, ya sea por prejuicios epistemológicos, o lisa y llana ineptitud, rara vez pasan de "rascar la superficie", o tal vez se deba a que vivimos en una "época de masas" en que los genuinos investigadores y pensadores escasean. Pocos como Aukanaw han incursionado tan impecablemente en el tema de la investigación religiosa, trasluciéndose en sus artículos la amplia formación humanística y una sana erudición que tan particularmente lo caracterizan.

Este tipo de estudios, bastante abandonados en la Argentina y Chile (1), alcanza con Aukanaw un brillo insospechado que nos permite considerarlo una de las máximas autoridades en la materia.

Su pensamiento abreva fundamentalmente en la cosmovisión aborigen y en la tradición oral, lo que le brinda una perspectiva holística y sistémica mucho más amplia que cualquier enfoque puramente occidental y académico.

Así mismo, si bien se considera independiente de cualquier escuela, reconoce la autoridad de René Guenón en el ámbito de la Metafísica y la Cosmología; la de Frithjof Schuon, en la consideración de aquellas en la Tradición Sagrada de los pueblos indígenas americanos. También estima como muy importantes algunos aportes de Mircea Eliade para la Hierología en general.

Tiene a José Imbelloni por padre de la Hierología americana, injustamente olvidado por la moda del estructuralismo de Lévi-Strauss. Aukanaw ha recordado (para todos nosotros) que Imbelloni fué precursor -muchos años antes que Lévi-Strauss- en la aplicación de la lingüística de Saussure a la etnología y en el desarrollo de un enfoque sistémico (la Culturología y el "pensamiento templario") que supera ampliamente las limitaciones de la antropología estructural. Pero quizá el rasgo más genial de Imbelloni -señala Aukanaw- haya sido el reconocer a "lo sagrado" como centro y eje de las culturas arcaicas, posición diametralmente opuesta a las escuelas sociológicas de Durkheim, Mauss y Lévi-Strauss. Rescata también del olvido los trabajos de Lucién Lévy-Bruhl. Por otra parte, encuentra en Guillermo Magrassi -a quien elogia entusiasta- el pionero, en Argentina, de la Etnología "desde el otro".

"Las obras de estos autores junto a los Textos Sagrados de otros pueblos -dice Aukanaw- nos permiten la reflexión sobre nuestra tradición y cosmovisión. Nos permiten entender que muchos otros pueblos vieron, o ven, la Realidad como nosotros. Nos permiten revalorizar lo desvalorizado, recordar lo olvidado, en suma, asumirnos como nosotros mismos".

Pero este reconocimiento no implica en Aukanaw, ni la consecuencia ni la obsecuencia, así lo veremos -según el caso- efectuarles tanto severas críticas, como adhesiones elogiosas.

Con esta breve reseña, creo que el lector puede hacerse una idea de qué tipo de material encontrará en la presente recopilación, conjuntamente con un esbozo de acercamiento a su autor, aunque justo es decirlo, ninguna reseña puede darnos una aproximación a su pensamiento más acabada que la lectura detenida de sus artículos.

Sólo nos resta aclarar que, por la misma naturaleza de éste trabajo, se encontrará con ciertos cortes o irregularidades estilísticas que fué imposible remediar, teniendo en cuenta nuestra intención de hacerle llegar los textos originales. Esperamos que su lectura le brinde la misma satisfacción que a nosotros, a través de cierta atmósfera de descubrimiento emocionado y de reencuentro con un aspecto de nuestra historia e identidad de americanos, largo tiempo condenada al silencio.

Marie Dubois

Etnóloga

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(1) En Argentina prácticamente desde los tiempos de José Imbelloni, y Alfred Metraux ha existido un verdadero vacío en el campo de la investigación hierológica. En cambio en Chile se aprecia desde fines de los años 80' un incipiente despertar en este sentido gracias a las obras de Rolf Foerster y Severiano Alcaman.  __________________________________

Capítulo 1

Pinturas Rupestres y Pirámides

en la Patagonia

 

NOTA IMPORTANTE de los RECOPILADORES

Algunos conceptos expresados por Aukanaw en este capítulo fueron ampliados y precisados por el mismo maestro en otros trabajos, nos referimos a la tan de moda cuestión del Chamanismo.

Gracias al Saber especial de determinados maestros (renü) de la Tradición espiritual mapuche, lamentablemente hace tiempo fallecidos, con los que Aukanaw trabó conocimiento en los últimos tiempos de sus investigaciones de campo así como por las importantes experiencias vividas con ellos, le otorgaron una visión integral del tema.

He aquí en breves palabras lo que nos transmitió al respecto:

  • El chamanismo NO es una antigua Tradición Espiritual primordial compartida por los pueblos originarios, que sobreviviría, aún vigente, sólo entre los pueblos aborígenes.
  • El chamanismo es, en cambio, solo un conjunto de residuos no_trascendentes, distorsionados y degradados de la Tradición Espiritual Aborigen. Es la cáscara hecha trizas de un huevo al que le falta la yema, la esencia.

Una cosa es la Tradición Espiritual Indígena o Sabiduría Aborigen y otra muy distinta es el chamanismo. Cosas tan diferentes como una buena comida y los sobras podridas de la misma.

La comida nos entrega vida y hasta puede servir como medicina, en cambio sus residuos corrompidos, aunque provengan de ese mismo saludable alimento, son un veneno que, si no nos mata cuando menos nos enferma.

Cuentan los sabios veteranos que antes del diluvio mapuche hubo otras humanidades a las que el Divino Maestro transmitió el Conocimiento Espiritual. Cuando acaeció la catástrofe cósmica algunos depositarios de esa tradición se refugiaron en la cima del monte Trengtreng y preservaron ese conocimiento. Cuando las aguas bajaron ellos continuaron siendo depositarios de ese saber, ellos son conocidos como Renü.

Al transcurrir el tiempo, la humanidad se comenzó a degradar (no por fruto de algún pecado original, sino por la simple ley natural de que: todo nace puro y a medida que se aleja de su origen se degrada, corrompe, anquilosa y finalmente muere).

Por esa razón los hombres comprendían cada vez menos la Tradición espiritual mapuche, la distorsionaban con usos personales, ya no hacían las Rogativas, usaban el conocimiento para brujería (kalkutun), etc. Así estaban las cosas cuando un grupo de Renüs formó un Traw'n (junta o colegio) de 12 miembros para preservar ese Saber y vivir acorde con las enseñanzas del Divino Maestro Marepuantü.

Ese colegio espiritual, al que algunos cronistas hispanos hacen referencia, tiene su sede en la "Ciudad dormida" o "Ciudad de los Césares" o Ll'mll'm, (una ciudad invisible en la cordillera andino patagónica), y se dice que es presidido por el mismo Marepuantü, y que en el fin de los tiempos - cuando vendrá otro gran diluvio acompañado de terremotos, vulcanismo y maremotos- ellos saldrán nuevamente a esparcir la semilla de la sabiduría espiritual y a poner el mundo "en orden", pues ahora todo está "patas para arriba".

A partir de esta transmisión Aukanaw nos hablaba de que el camino está "más allá del chamanismo", este último no lleva a ningún lado, tan sólo nos permite "pasear" con el alma dentro de los niveles cósmicos, pero no trascenderlos, sólo la Sabiduría de los Antiguos (kuifikeche) es la única llave que abre la puerta de esta gran jaula que es el Cosmos, hacia la verdadera Libertad.

A continuación la obra de Aukanaw:

 

Pinturas Rupestres y Pirámides

en la Patagonia

 

 

Este capítulo, y los que siguen pretenden difundir aspectos poco o mal esclarecidos de la cultura mapuche. A fin de evitar erróneas interpretaciones debemos aclarar previamente nuestra particular perspectiva de investigación:

 

Chamanismo y Hierología

Todos los pueblos sin maquinismo e integrados ecológicamente al medio natural en que habitan, tienen, por raíz de su cosmovisión, la vivencia de lo sagrado. O sea que absolutamente todos los aspectos de su cultura (arte, ciencia, música. juegos, costumbres, etc.) están regidos sin excepción, por cánones sagrados. Ese hombre vive inmerso en un cosmos impregnado de sacralidad (mal llamado "mágico" por ciertos antropólogos que ven la cosa desde afuera). La cultura es una proyección concreta, un hacer, del pensamiento humano.

A la cultura de esos pueblos, que tienen por eje de actividades lo sagrado, la llamaremos hierocéntrica (del griego, hieros = sagrado), pero no teocéntrica, (gr. Theos = dios) pues las divinidades sólo ocupan la atención completa del hombre ordinario en los momentos de crisis individual o social. Lo sagrado es expresado en la enseñanza del mito, fórmula del modelo de todo ser existente en el cosmos, y del rito, la acción cuyo sentido reposa en el modelo dado por el mito.

Toda cultura hierocéntrica, como son, por ejemplo: la mapuche, la hopi, la bantú, la de cualquier pueblo prehistórico o las de Grecia, Roma, India, Israel o China arcaicas, tienen un medio a través del cual se manifiesta directamente lo sagrado: el Chamán. Este es un ser humano especial que tiene comunicación directa con sus dioses. espíritus, y realidades no-ordinarias, siendo a la vez sacerdote, extático, curador, artista. poeta, músico, juez y preservador de la ecología cósmica, por citar algunos de sus atributos. El chamán mapuche más conocido es el machi (sustantivo de género epiceno, o sea masculino y femenino al mismo tiempo, por ejemplo el / la presidente).

En las culturas hierocéntricas, cuanto menos intelectualizada y burocratizada sea la creencia religiosa, más importante será el rol del chamán. Cuando este rol predomina. nos hallamos frente a una religión chamánica y, como derivada de ella, una cultura chamánica. Un hecho de capital importancia es que las culturas chamánicas comparten, tanto a través del tiempo como del espacio, a despecho de la diversidad cultural, la migración y la difusión, las mismas estructuras básicas, adaptando tan sólo los caracteres superficiales a los distintos hábitats. La religión chamánica forma un complejo coherente que siempre está presente en los orígenes de toda civilización y de toda religión burocratizada y teologizada. Cuenta con 50.000 años de antigüedad materialmente probada1 y nos permite, intercambiando elementos, descifrar en una cultura chamánica aquellos que están ocultos o perdidos en otra, gracias a sus analogías funcionales. La disciplina que estudia el fenómeno sagrado es la Hierología.

La cultura mapuche es, dentro de las hierocéntricas, chamánica, como lo es su religión. Todo estudio sobre un aspecto, por trivial que éste sea, del quehacer mapuche, realizado sin tener en cuenta su raíz religiosa, su causa, estará necesariamente condenado a un resultado erróneo pues solo se apreciará la apariencia material y formal de las cosas, sin percatarse de la esencia que, oculta en su interior, las anima. Sólo considerará meros "cadáveres culturales", meras "caretas".

"En la medida que el rito es inseparable del mito, es una representación del cosmos: del universo y del papel de los hombres en él. Según sea su expresión y lugar confiere a la sociedad el sentido de temporalidad y de la espacialidad, por tanto, de la identidad de la cultura".

La "concepción de lo sagrado en el mundo y en el papel que tiene el hombre en esa relación, es una de las ideas centrales de la vida religiosa y social del mapuche..." 2 

El mapuche tiene una "... percepción vivencial de una naturaleza dotada de sacralidad ... la realidad que ellos viven diariamente transcurre en el plano de la tradición... presente en su religiosidad, creencias y mitos" 3. "El chamanismo no puede ser excluido (de los ritos) en virtud de la importancia que tiene para la imaginación y la vida de cada araucano" 4.

Todo acto de un mapuche tradicional (aún las necesidades fisiológicas mismas) tiene su sentido y su fundamento en la cosmovisión del chamán, y ese enfoque integral será el de nuestros estudios. Advirtiendo que desde el punto de vista hierológico carecen de valor objetivo tanto la hipótesis de las "ideas elementales" de Adolf Bastian como la teoría del "inconsciente colectivo" de Carl G. Jung. Antes de entrar en materia debo acotar que determinados temas de ese rico mundo sagrado exigen de quienes lo compartimos guardar reserva, por eso se nos excusarán algunas superficialidades, o el hablar con ejemplos de otras latitudes.  

 

 

Pinturas rupestres

Los símbolos rupestres de las culturas hierocéntricas tendrán por simple consecuencia un carácter sagrado, y nunca serán lo que dijo un ingenuo cautivo del longko ("jefe") Namunkurá al Dr. Eduardo Holmberg, con respecto a las pictografías de la Gruta de los Espíritus: " ...estas figuras las hacen los indios (sic) para entretenerse, cuando no tienen otra cosa que hacer". 5

De los grabados rupestres laberintiformes, caminos perdidos, o tramas genealógicasdiremos que poseen aún un carácter mucho más reservado que otros, un carácter netamente chamánico. Sólo se encontrarán en las cavernas (renü) o en los lugares destinados a la iniciación, y por lo tanto templos en sentido estricto. No se debe negar la autoría mapuche de muchas de ellas.

Rodolfo Casamiquela en su libro "El arte rupestre de la Patagonia", después de hacer unos malabarismos filológicos bastante audaces y discutibles, alguno que otro de los cuales reconocemos como válido, llega a relacionar en cierto modo y por la vía semántica los siguientes conceptos de la cosmovisión mapuche: ovoide, tripas, mundo de los muertos, barquero infernal, Iaberinto, pirámide, caracol, túmulo funerario piramidal-trunco, etc. ; sin llegar a dar al conjunto conceptual una coherencia estructural, pero sí llegando a una conclusión que consideramos válida: " ... los laberintiformes representan o pueden representar el camino de los espíritus en su tremendo viaje de ultratumba. Parece coherente así que si tales tramas genealógicas son reales aparezcan vinculadas con el camino de los espíritus de los muertos..." "...lo que viene a demostrar que junto con la idea del laberintiforme los tehuelches (y también los mapuches - Nota de Aukanaw) aceptaron aquella correlacionada con la de la pirámide, tumba para el caso, camino de sus muertos rumbo al mas allá. Una réplica modestísima de Egipto, o de Mesoamérica, en donde igualmente las pirámides fueron tumbas; o al revés... Dejo la moraleja a los especialistas de los respectivos ámbitos". (Op. cit. págs. 75 y 81, 82) 6.

Este desafío precisamente es el que aceptamos a través de estas líneas.

 

 

El Camino del chamán

Es sabido que todo Machi (chamán) para ser iniciado en su sacerdocio debe pasar por una serie de pruebas rituales que, de aprobarlas, lo cualificaran para la función. Estas pruebas se hallan presentes a lo largo de un viaje místico, e implican sin excepción un descenso al mundo inferior y la muerte simbólica del candidato, para ascender posteriormente a la región celestial o superior con un segundo nacimiento en un estado trascendente del ser, volviendo finalmente al Mundo Medio, el de los humanos  Al respecto de la estructura cósmica puede consultarse con provecho a José Imbelloni7 pero con cautela por sus diversos errores conceptuales.

Aquí nos interesa sólo el camino de descenso a esa región cósmica (llamada según la cultura: mundo inferior, mundo de los muertos, centro de la tierra, Hadés, infiernos, etc.). Allí el Machi sufrirá su muerte ritual y "teniendo en cuenta la analogía existente entre la muerte entendida en el sentido ordinario y la muerte iniciática, una misma descripción simbólica puede aplicarse por igual a lo que ocurre a un ser en uno y en otro caso".8 Retengamos que el viaje de descenso y la muerte simbólica son los preliminares de la iniciación, su camino, y no la iniciación misma.

El mundo inferior (Ng'llcheñmaiwe) es donde moran las almas de los muertos y los daemones productores de las enfermedades; allí no estarán ni los nobles (ülmen) ni los Machi, como tampoco, los muertos heroica y fulgurantemente. Para llegar allí es preciso, luego de un largo y obstaculizado viaje cruzar un oscuro y peligroso río (Küllenleufü) a bordo de un fantasmagórico navío (Kaleuche), previa entrega de un "pase" (Llangkas) a una vieja guardiana y guía (Trempulkalwe), caso contrario el alma será condenada a vagar penando, y si el imprudente es un ser vivo será atrapado y morirá por pérdida del alma (salvo que un Machi logre rescatarla a tiempo). Esa región es una imagen especular del mundo de los vivos: las papas blancas, allí son negras; el sol sale por el oeste y se pone por el este; etc. El amo allí es Pülli Fücha, señor de las tierras y de las aguas, las que salen y retornan de las entrañas telúricas, etc., etc.

 

 

En la cosmovisión mapuche el mundo inferior es análogo al de los humanos, así como el de estos a su vez es análogo al mundo superior o celestial, Wenu Mapu. Las analogías con la religión griega arcaica son pasmosas: el río Küllenleufü, el Aqueronte; el barquero Trempulkalwe, Caronte; la barca Kaleuche, la barca de Caronte; el pasaje en llankas o ramo de laurel, el óbolo o la rama dorada de los griegos; el país Ng'llcheñmaiwe, el Hadés helénico, etc. Esto tan sólo nos da pauta del alto nivel filosófico y metafísico de la religión Mapuche, de la que se encuentran otras analogías impactantes tanto del viaje como de esa región en el Bardo Thödol tibetano, en el egipcio Libro de la salida a la luz del día (mal llamado "de los muertos"), en la Divina Comedia del Dante, en La Eneida de Virgilio, en el Poema de Gilgamesh, en el Libro del viaje nocturno de M. ibn Arabi, así como en la mayor parte de las tradiciones chamánicas del mundo: siberianas, africanas, americanas, etc., que no tenemos espacio para comentar.

Ya que mencionamos el barquero infernal mapuche, señalemos de paso que Casamiquela analiza la palabra TREMPILKAWE (cuya escritura copia de fuentes diversas) y después de haber efectuado unas cuantas cabriolas lingüísticas dice:

"Nadie ha sido capaz hasta el presente de traducir el nombre del barquero infernal; para nosotros es ahora un juego de niños...: trëmpëlkawe literalmente "con lo que o donde se circunvoluciona". Por analogía con wichün y kelümwe, lisa y llanamente "laberinto", o tal vez "laberintador", si se acepta este nuevo neologismo, es decir guía en él." (op. cit. pág. 74, 75)

Todo esto es incorrecto desde su propia base. La palabra mapuche está mal escrita en las fuentes de donde Casamiquela copia (v. g.: Toribio Medina), no es TREMPILKAWE sino TREMPULKALWE. Y esta palabra se traduce lisa y llanamente, sin recurrir a rebuscadas relaciones semánticas, así: "antepasado/a que conduce, o guía, a las alwe (= ánimas de los difuntos) "

Tampoco es cierto que nadie haya sido capaz hasta el presente de traducir el nombre del barquero infernal, al menos hace ya más de 40 años el monje capuchino Ernesto de Mösbach la traducía de un modo parecido al que mostramos nosotros. Dejemos estas digresiones y volvamos a nuestro tema.

"En muchas culturas chamánicas el camino de iniciación es invisible. Espirales, laberintos, senderos meandrosos, líneas rectas, todos caminos de cambiante medio denotan la 'orientación' de la dirección del neófito. Algunas formas como el laberinto, representan explícitamente la experiencia de iniciación. El peregrinaje del espíritu..." 9

Las etapas de este viaje, que realizan por igual las almas de los muertos como los aspirantes a Machi (chamán), parecen tener un curso esquematizado: el eje cósmico es el sendero y la entrada a la región de los muertos, allí el Machi enfrentará a fuerzas demoníacas hostiles, que finalmente le darán muerte para luego ascender renaciendo al Wenumapu (mundo superior).

 

 

 

 

 

El mundo inferior está situado simbólicamente en el interior de la Tierra, pero no en su centro, y para las tradiciones chamánicas las entrañas de la tierra son "entrañas" propiamente dichas, intestinos, Küllche, con el sentido implícito de útero, matriz o seno materno. Estas con sus innumerables circunvoluciones son las que recorre el machi en su descenso, y por esas mismas tripas salieron los primeros hombres (Lliche) en uno de los ciclos cósmicos de la saga mapuche, lo mismo dicen los hopi de Norteamérica y para ellos el laberinto es el símbolo de la Madre Tierra. Compartían igualmente esta idea los toltecas. Para los mesopotámicos las tripas eran la representación de la Tierra.

Ese sendero esta lleno de obstáculos: pasos difíciles, bosques ardientes, ríos hirvientes, monstruos guardianes, vientos helados, etc. Los sitios atravesados serán relatados en canciones y ceremonias. El viajero encontrará en su camino restos de chamanes que fallaron o se extraviaron del sendero. Sólo los cualificados podrán recorrerlo hasta el final, los otros se verán impedidos de penetrarlo o se extraviarán. Después de todas estas pruebas recién será capaz de rescatar las almas de otros: ya robadas, ya perdidas o para cumplir su función de psicopompo (= conductor de almas al más allá) y recién será digno de ostentar el "sol" sobre su cabeza, que solo otros Machis pueden ver.

 

 

El machi realiza físicamente el viaje al mismo tiempo que lo emprende espiritualmente. El traza físicamente el camino y sus vicisitudes, a la par que lo recorre en los niveles espirituales, creando así una cartografía cósmica  que le servirá para regresar sin extraviarse en caso de no llegar a su meta, o para que los futuros discípulos puedan seguir este hilo de Ariadna en su realización espiritual. El trazado del viaje fue enseñado por el primer Machi de la historia, quien devora en el mundo inferior al neófito mapuche descuartizándolo para luego vomitarlo de sus fauces ya inmortal. Su aspecto es el de un felino (Pangi o Nawel). Los Machis transmiten a su pueblo en signos, cantos y danza, la naturaleza de la geografía cósmica que les ha sido revelada en el proceso de sus trances iniciatorios y viaje del alma. A veces estos mapas son tridimensionales: esculturas, maquetas, p'raprawe, etc. Este es el significado de las pinturas rupestres con forma de rastro de pisadas, humanas o zoomórficas.

"Los rituales laberínticos sobre los que se funda el ceremonial de iniciación (por ej. en Malekula) tienen precisamente por objeto enseñar al neófito, en el transcurso mismo de su vida, la manera de penetrar sin extraviarse en los territorios de la muerte. . . es una prueba en la que no todos están preparados para triunfar". 10

Como se hace evidente, estas pinturas rupestres patagónicas son prácticamente la misma cosa que el Libro de los muertos egipcio: "El libro no es más que una especie de guía del viajero al país de ultratumba".11 Leamos ahora este libro12: "Este libro revela los secretos de las misteriosas moradas del Duat (mundo inferior). Sirve de guía de iniciación sólo en los misterios del más allá. Él te permitirá pasar a través de montañas y penetrar en ocultos valles, a los que no conduce ningún camino conocido. . . elimina la sordera y permite entrar en contacto con los dioses. Te enseñará las metamorfosis por las que pasa el alma bajo el influjo de la luz..." (Himno CXC).

Si quedara alguna duda sobre lo que seguimos afirmando, valga lo siguiente como confirmación de esta práctica pictórica, dedicado en particular para el difunto: "Si durante su vida en la tierra aprendió el difunto este capítulo (el Himno I) y mandó a grabar su texto en los muros de su sepulcro, podrá salir de esa morada o penetrar en ella a voluntad, sin que nada le pueda ofrecer resistencia..." (Rúbrica al Himno I). Idéntico fin cumplían las tablillas órfico-pitagóricas colocadas en los ataúdes, los sellos gnósticos, o la colocación del Bardo Thödol junto al difunto, o su recitado, o los responsos y "velorios" cristianos.

El Machi es para la cosmovisión mapuche lo que un Hércules, un Teseo, un Dante, un Jasón, un Eneas, un Osiris, un Gilgamesh o un Orfeo para las suyas respectivas.

Ese mapa para el viaje del alma lo hallaremos, por citar algunos ejemplos, en las espirales y laberintos megalíticos de la prehistoria, en la rayuela francesa llamada "el caracol", en el zigurat babilónico, en los laberintos de las catedrales góticas, en los diseños de nudos de Durero y Leonardo Da Vinci, en el hilo del rosario (sea este árabe, hindú o cristiano), en la Caverna de Platón, en la Vía Crucis de los católicos, etc., etc.

Recién acabamos de dilucidar la intuición de Casamiquela sobre el caracol, la habla por sí sola; ahora nos queda por explicar el asunto de la trama genealógica, cuya respuesta está también implícita en lo anterior.

 

 

El viaje, como vimos, podía ser:

1. el del alma del muerto.

2. el del alma de un vivo muerto simbólicamente (Machi, id est: Chamán).

3. Adaptando a C. G. Jung, von Franz y Eliade 13, 14, 15 podemos decir que a la búsqueda de la inmortalidad del Machi corresponde, en el nivel psicológico, el Proceso de individuación, la integración del , el ideal supremo de todo ser humano.

Es una imitación, a nivel psíquico y al alcance de todos, del viaje chamánico, que se realiza en cambio en un nivel superior y para tan sólo unos pocos elegidos.

El viaje psíquico es un descenso centrípeto, que implica volver el sendero andado, en las profundidades del inconsciente, que se mueve espiraladamente alrededor de un centro (el ) llegando gradualmente a encerrarlo, mientras que las características distintivas del centro crecen más y más; es un viaje hacia la unidad de la conciencia.

Oportuno es lo que escribió Luc Joly, de la Escuela Superior de Arte Visual de Ginebra, Suiza, con respecto de los laberintiformes de El Cajón, Río Negro, (Argentina) en particular: "...señala el camino del conocimiento".16

El inconsciente verifica procesos que se expresan con un simbolismo chamánico y que tienden a resultados homologables a los resultados de las operaciones del Machi o chamán. El viaje de iniciación no es un asunto psicológico sino un asunto trans-psíquico y como dijo Jung: "la trans-psicología no es asunto del psicólogo".

Toda experiencia espiritual implica una actividad psíquica paralela, y esta actividad está constituída por ciertos contenidos y ciertas estructuras a las cuales el psicólogo tiene pleno derecho de estudiar.

Nos extendimos en esto un poco, a fin de resaltar el reduccionismo psicológico consciente o no, que limita bastante la capacidad perceptiva de muchos investigadores de valía.  

4. metafísicamente: el viaje será el recorrido a través de la multiplicidad de estados o modalidades del Ser ("espíritu") manifestado.

 

Este último nivel es el que está representado en las tramas genealógicas: genealógicas sí, pero ontogenéticas y no filogenéticas. Es decir que no son antepasados sino el mismo Ser ("espíritu") en anteriores manifestaciones existenciales (no se debe confundir a esto con la "reencarnación").

Usaré una metáfora, si bien alejada de la realidad nos será útil. Imaginemos que retrocedemos en el tiempo y que en pocos segundos pasamos de la vejez a la madurez, de la juventud a la niñez, del parto al feto y de éste al embrión. Cada una de estas etapas de vida son distintas modalidades existenciales o manifestaciones de un mismo ser ("espíritu") y todas ellas están unidas por un hilo invisible, a través del tiempo y del espacio, que nos permite conservar nuestra identidad.

Ese hilo somos nosotros mismos. Ahora bien, si nos pudiéramos remontar a otras modalidades o estados, de ese mismo espíritu, pero anteriores al embrión, tendremos entonces la trama genealógica. Si seguimos hasta el final nos encontraremos lógicamente con el espíritu (Ser) propiamente dicho, origen de las modalidades recorridas.

Hemos reunido lo disperso, lo manifestado, de nuestro ser. Nos hemos reintegrado a la fuente de nuestras múltiples existencias. Recorriendo este sendero en sentido inverso, o sea desde el espíritu hacia nuestro actual estado humano, pasaremos por una serie de estados no-humanos anteriores al embrión o posteriores a la muerte, que simbólicamente se representan en la cultura mapuche como vegetales o animales.

Muchos de los lectores conocen ese hilo: es el que tejen Las Parcas griegas, cortándolo al final de un estado de manifestación ("muerte"). Este sentido es el que da al telar y a los tejidos mapuches un valor sagrado. El tejido, como las pictografías y la alfarería son la escritura sagrada del mapuche, a través de las que habla su espíritu.

Este hilo nace de la Madre Tierra (principio cósmico pasivo, el Yin de los chinos, la Prakriti de los hindúes, representado en nuestra realidad sensible por el ámbito telúrico) por eso el mapuche se siente ligado como por un cordón umbilical a su "Madrecita que todo lo da, y nada lo pide", por eso el mapuche no puede vivir sin su tierra, como un árbol sin el humus o un feto sin su madre. Su carencia es una muerte metafísica, mucho más dramática aún, que la misma muerte física. Es como estar muerto en vida, o morir marchitándose en una lenta y penosa agonía...

 

 

Aquellos "espíritus" que están listos para manifestarse en el estado humano se incorporarán a una segunda madre (humana) saliendo desde algún centro cósmico está mujer les brindará un vehículo de manifestación idóneo para tal estado. El padre mapuche es más jurídico que biológico. Pero ése es otro tema. Vemos que así como en el extremo del hilo ("espíritu") coincidían el origen y el final de un ser, aquí en un nivel superior coinciden el reino de la muerte y el origen de la vida, ambos en el seno de la Tierra.

El alma que no logre llegar al Ng'llchemaiwe estará condenada a "vagar", es decir a quedar atrapada en el circuito de las manifestaciones cósmicas. Se manifestará en el cosmos una y otra vez hasta que se libere, generalmente Machi mediante.

Con todo lo expuesto anteriormente bastará un ejemplo gráfico para dilucidar categóricamente el asunto. Cotejemos el "mapa" del viaje de un chamán Chuckchi al mundo inferior  con uno de los susodichos grabados rupestres patagónicos tomado del libro de Casamiquela y una reconstrucción de nuestra autoría en base a lamas mapuches (= tejidos de lana con flecos en los bordes) (que representan lo mismo que las tales tramas genealógicas) .La analogía es palmaria.

Por razones de espacio no podemos explicar aquí la degradación de estos símbolos en un uso mágico como estabilizador (cosmoizador) y como apotropaico; como tampoco su existencia en los zumbadores o placas líticas patagónicas (id est: bullroarer, churringas, etc.). De estos últimos diremos, y sólo de pasada, que los zumbadores líticos cumplen la función, tanto en los ritos de iniciación como en los funerarios, de facilitar al alma el pase exitoso por el mundo inferior y de allí el ascenso al mundo superior, la misma función de los mapas, y por esa misma razón llevan también grabada la trama genealógica sobre su superficie. Lo mismo a ese respecto patagónico sucedía en los misterios órficos griegos.

 

 

Pirámide

¿Pero como cuadra aquí la pirámide?. Casamiquela cita la descripción de una ceremonia mapuche relatada por Francisco Nuñez de Pineda y Bascuñán en su "Cautiverio feliz" (págs. 134-5) 17, a lo que agregaremos que la misma ceremonia se hallaba todavía vigente a fines del siglo XVIII, según Carvallo Goyeneche 18.

La ceremonia de referencia se efectuaba en un tablado, especie de pirámide escalonada de madera -según la interpretación de Latcham- denominada por Bascuñan meliu, a la que Casamiquela designa "meliwe".

Este investigador sostiene que dicho tablado se halla representado en forma esquematizada en los tejidos mapuches, como un motivo denominado actualmente "palentre". Llega a esta conclusión, de por sí bastante discutible, asimilando "palentre" a la voz hispana "palenque", designación esta última que algún cronista diera al tablado en cuestión.

El motivo textil se halla también en algunas pinturas rupestres, de allí la conexión que Casamiquela cree encontrar entre el tablado ritual, según él pirámide trunca o escalonada, y dichas pinturas. Dicho tablado, o "banco", tiene un número variable de gradas, correspondiente, a los niveles cósmicos mapuche19 y en su centro se eleva amarrado un Foye (árbol conocido vulgarmente como "canelo"), el árbol cósmico de nuestro pueblo. Sobre la función de este tablado, llamado meliu en el Ngillatun (rito máximo de la Tradición espiritual mapuche) y sobre sus relaciones con el kultrun (tambor sagrado del Machi) hablaremos en otra ocasión.

Debemos aclarar que tanto el símbolo textil, a pesar de su nombre,como el motivo rupestre en cuestión simplemente representan al SOL. Circunstancia esta última que Casamiquela y sus informantes parecen ignorar, de allí lo desatinado de algunas asociaciones.

La relación existente entre los conceptos asociados por Casamiquela, que él no sabe explicar: espiral y pirámide (escalonada o no), es muy simple. La pirámide es la mera proyección en dirección vertical de la espiral Compárese al respecto las .

Casamiquela asocia, vía diccionario mapuche-español, los conceptos mapuches "pirámide" y "ovoide" (forma de huevo), equivocándose en la traducción, pero no así en la relación; tampoco este autor llega a ver la respuesta que se presenta allí.

El omphalós (en griego = ombligo)  como centro cósmico, tiene un valor análogo al meliu, ambos tienen un orificio (virtual o real, ciego o longitudinal), por donde pasa el eje cósmico. Este eje está representado en el meliu por el árbol cósmico (axis mundi), el Foye.

El citado orificio es ni más ni menos la entrada al mundo inferior, en este caso, al superior en otros. Esta es la entrada al sendero, a las "tripas", y existe tanto en el plano físico como en el espiritual, por allí entrará el Machi para iniciar su viaje.

Lo mismo era el Mundus de los romanos, uno de los pavorosos accesos al inframundo. Las citas de Macrobio, Varrón, etc. serían interminables. Esa entrada puede tener muchas formas:  la chimenea de un volcán, el hueco de un árbol, cuevas o madrigueras, un manantial, la caída de una cascada, el fondo de un lago o mar, etc. Para los californianos es un manantial de agua caliente, o un tronco hueco; para los arunta australianos son las madrigueras.

 

Todos estos centros cósmicos son interdependientes del primordial, y se puede por ejemplo entrar por un volcán y salir por el tronco hueco de un árbol o por un lago

 

 

 

Los hopi del suroeste de Norteamérica tienen al sipapu  como entrada, los mapuche tenemos a los omfalós pétreos llamados vulgarmente piedras horadadas (katankura, katanlil) ;en territorio Pewenche tenemos al Chao Retrikura (lit.= Padre Piedra Parada) .que confirma el valor intercambiable del omfalós por la pirámide truncada manteniéndose constante el árbol cósmico por eje. Estas rocas tienen análogo sentido al betilo (casa de dios) de los hebreos. Interesante es la concordancia del meliu y el Foye con el nopal (árbol cósmico mexicano) que se halla sobre la roca situada en el centro del México Tenochtitlán, que significa Ombligo de la Luna. Compárese la forma de esta roca mexicana con las rocas sagradas mapuche .

(El gran árbol que existía sobre Chao Retrikura, en la región de Malal Kawellu, y cita Aukanaw, hace un siglo que ya no existe, ahora en cambio hay un pequeño monte arbóreo sobre este santuario.Vea  en separata al final de este capítulo. Nota de los Recopiladores)

La impresión subjetiva que se tiene al ingresar por ese orificio y penetrar en las entrañas de nuestra Madre Tierra es: la de desplazarse velozmente por un túnel en el que se suceden vertiginosamente círculos concéntricos, con un centro oscuro en la lontananza y donde aparecerá un resplandor cada vez más intenso a medida que se llega al centro. Nótese la similitud con algunos relatos de ciertas personas que dicen haber estado en una situación de muerte aparente.

 

Fig. 14: Katanlil de El Retiro, Angol, Chile. --- Fig. 15: Sipapu de los Hopi, Gran Cañon, EE.UU.

Pasemos al asunto de las tumbas en Casamiquela. Las tumbas para los pueblos chamánicos tienen el valor de centros cósmicos u omfalós. La consideración del omfalós como piedra tumbal y centro del mundo "...no se excluyen la una a la otra. Considerada como punto de interferencia del mundo de los muertos, del de los vivos y de los dioses, una tumba puede ser al mismo tiempo un centro, un omfalós de la tierra".20 En consecuencia queda confirmada en este sentido morfológico la categoría de los túmulos.

Por tanto no nos debe asombrar que Casamiquela (op. cit. pag. 81), citando al Dr. Francisco Pascacio Moreno, diga que las tumbas tienen forma de "...túmulo entre los tehuelches de la Patagonia", que "...Moreno vió en el Limay (Neuquén) 9 tumbas con forma de cono", y Aparicio respecto de Piedra Clavada en Santa Cruz que "...un simple amontonamiento de piedras afecta la forma de una pirámide rectangular truncada...". Véase la donde se pueden apreciar omfalós con forma de pirámide trunca uno de Troya y el otro de Santiago del Estero (Argentina). Cabe también recordar que Fonck Sievenking excavando bajo una katankura en Santo Domingo (Chile), halló la tumba de un párvulo.21 Otras tumbas piramidales se ven Krasnoyark y el Yenisei, así como otras ovoideas en Grecia y el citado Yenisei.

Al respecto Casamiquela formula la también la siguiente afirmación:

"En Egipto las pirámides eran tumbas... y ...en Mesoamérica algunas también lo fueron" 22

Todo hierólogo tiene por harto sabido que las pirámides del Egipto eran "tumbas" pero no precisamente de cadáveres, al igual que sus hermanas de América.

Eran tumbas simbólicas, es decir, templos de iniciación. Pero de allí a pretender que las pirámides fueran tumbas stricto sensu es un despropósito, como lo sería por ejemplo, pretender que las iglesias cristianas son tumbas o sepulcros colectivos, por el hecho simple y circunstancial que se hayan depositado cadáveres en ellas.

Lo mismo podría señalarse entre los mapuche de los pillan lelfün (= predio sagrado donde se efectúa el Ngillatun) y de los paliwe (= cancha donde se juega el "hockey" mapuche, deporte nacional de Chile, conocido como chueca), en esos sitios sagrados antiguamente y en ciertas ocasiones se solía inhumar a grandes personajes. Ese empleo secundario o degradado no basta para que se pueda calificar llanamente como "tumba" a una iglesia, a una pirámide, a un pillan lelfün o a un paliwe.

 

 

Tatuaje

Finalmente leamos la curiosa relación del tatuaje iniciático y las pinturas rupestres que hace Casamiquela refiriéndose a los tehuelches meridionales:

Sesem... "la vieja encargada de recibir y examinar a los muertos para comprobar la efectiva existencia del sain (tatuaje) en la muñeca del difunto, y arrojar al mar a los que carecen de él..." "se me ocurre la idea -dice Casamiquela- de si los dibujos de los cráneos decorados no será un equivalente del tatuaje!..." (op. cit. pág. 79).

Creemos que resultará interesante al respecto una curiosa concordancia, que sigue el derrotero de tantas otras antes señaladas por José Imbelloni y Marcelo Bórmida, con los mauri (maoríes) de Nueva Zelandia.

(Aukanaw realizó importantes descubrimientos sobre las concordancias y posibles vinculaciones entre el pueblo Maorí y el Mapuche, a partir de establecer vínculaciones directas con aborígenes maoríes de Te Korowai Aroha Aotearoa de Nueva Zelandia. Nota de los Recopiladores)

"Ellos cuentan (los maoríes) que el alma después de la muerte encuentra a una espantosa vieja bruja que decora su tatuaje espiralado  y le dice: "Pasa de Maura, tierra de los vivos, a Bouro tierra de los muertos". Luego tocando los ojos del alma, ella le da la visión de los espíritus. Si no encuentra ningún tatuaje devora los globos oculares cegando e impidiendo al alma encontrar la inmortalidad". 23

 

 

 

 

 

Con todo lo dicho anteriormente se tornará mucho mas claro el sentido de un ritual iniciático mapuche consistente en practicar un tatuaje, llamado Kopawe (ver el Diccionario de Augusta 24) mediante unos cauterios en el antebrazo izquierdo; particularmente en circunstancias que poseen connotaciones fúnebres. Dado que las ceremonias iniciáticas son análogas a las funerarias, se comprenderá tal aspecto, la oportunidad de realización o la confusión de los testigos no involucrados este conocirniento propio de los iniciados. 25, 26, 27, 28, 29.

No debemos olvidar que la parte interior del antebrazo izquierdo es la zona corporal de mayor referencia entre todas las culturas del mundo que efectúan tatuajes, por razones que aquí no desarrollaremos.

Es importante destacar que la extensión de esta práctica ritual se halla también entre los selk'nam de Tierra del Fuego, pues "en la edad madura los jóvenes de ambos sexos estimulan sus encantos con tatuajes; una varita del grosor de un lápiz, cortada del arbusto Chiliotricum, se coloca ardiendo en la parte interna del antebrazo izquierdo directamente sobre la piel; poco después aparecen las deseadas cicatrices de unos 8 mm. de diámetro..." 30

Este último dato se encuentra en plena concordancia con el citado para Collon Curá por P. Groeber y el doctor G. Alvarez (Op. Cit.), asimismo con respecto al palito de Kila (quila) usado como cauterio en tal operación.

Es oportuno recordar que el tatuaje tehuelche y el mapuche están asociados con la muerte y en ambos pueblos los deudos se practicaban unas heridas superficiales con un instrumento punzante después de la muerte de un ser querido 31.

Más interesante es la concordancia siguiente: la vieja guardiana del paso al mundo de los muertos de la Tradición mapuche se cobrará, en caso de que el viajero no lleve el pago de llangkas o especies, con un ojo del infortunado,32, 33 al igual que la vieja guardiana maorí.

Interesante también es a este respecto el epílogo del cuento mapuche del Viejo Latrapai 34 en donde las esposas de los gemelos regresan de la muerte tuertas (cf. párrafo 13 y ss.).

Epílogo

Los "curiosas relaciones" o "descubrimientos" realizados por el paleontólogo Rodolfo Casamiquela, como por otros investigadores, no son ninguna novedad para la Hierología, y menos para los Mapuche iniciados en el conocimiento de su Tradición Espiritual, tal como se ha evidenciado muy someramente en el presente artículo.

Como vemos hay más cosas en la Patagonia que las soñadas por la ciencia y la filosofía de aquellos que no ven el maravilloso mundo que se abre ante sus narices, y prefieren buscar allende los mares lo que estaba oculto aquí, en su propia casa.

 

¡ Fei meu afi Nütram !

(¡Por fin se acabó el cuento!)

Aukanaw

   

 

 

Piedra sagrada mapuche Padre Retrikura, cerca de Lonquimay, Chile. Esta foto fue tomada en una peregrinación que junto a Aukanaw realizamos años atrás por los lugares sagrados mapuche, a ambos lados de la cordillera andina.

Él nos solía manifestar que esta piedra en particular, que es también un poderoso oráculo y un sitio donde se manifiestan fenómenos portentosos, tiene para la Tradición espiritual mapuche un nivel similar al de la piedra Betilo (= casa de Dios) que se menciona en la Biblia de la Tradición Judeo-cristiana.

Aukanaw nos dejó al respecto unos interesantes escritos sobre las prácticas de culto que se realizan actualmente en este santuario mapuche y también del sincretismo que se ha generado (la figura con forma humana pintada sobre la pared rocosa es parte de ese proceso). Basta tan sólo decir que el valor hierofánico de este centro cósmico y lugar de poder ha sido revalorizado por los chilenos cristianos (no mapuches) que vienen a realizar sus "mandas", sus peticiones y depositar ofrendas (velas, dinero, etc.) de un modo semejante al que acostumbran los católicos romanos con sus santos y santuarios. El lugar de depósito es un hueco en la roca y se lo puede apreciar en la foto, a la izquierda y abajo de la figura con forma humana.

Detrás de la roca hay una escalera natural (no es visible en esta foto), aunque mejorada por los hombres, que lleva hasta la cima.

Nos enseñaba Aukanaw que en ese sitio hay una "relación" muy secreta sobre la manifestación del Divino Maestro Mapuche como un ave, que se llama en mapud'ngun Pideñ o Ng'n Ng'n y en castellano Gallareta (Rallus sanguinolentus).

 

Cuenta una profecía ancestral que de este centro cósmico en pleno corazón del territorio pewenche, saldrá ese personaje divino en auxilio de los mapuche oprimidos por los wingka (invasores "blancos"), estimulándolos a una acción común a fin de deponer a sus opresores, proporcionándoles para ello sus consejos y un silbato sagrado y poderoso (pif'lka).

Guillermo Purrán

EL LLAMADO

mayckol ricardo | 14, abr

 

 

 

"Soy Mapuche, hijo de la Tierra,
pero también soy hijo de las estrellas"


(parafraseando al Popol Vuh)

 

 

 

 

 

Aukanawel, aunque pertenezca a nuestro siglo, era un hombre antiguo.

 

Era un "exiliado interior", un ser de élite perteneciente a otra época, perdido entre sus contemporáneos.

 

Le tocaron en suerte aquellos años del principio de la colonización de la Patagonia y del derrumbe y dispersión del dilatado imperio mapuche.

 

Años no tan lejanos en el tiempo, y que a nosotros se nos ocurren inconcebibles o remotos, años en que la tierra casi no tenia alambrados.

 

El mundo de sus mayores, ahora lejanos, fueron aquellas tribus y aquellos hombres que atravesaban a caballo las interminables distancias de la estepa patagónica.

 

 

El sabio hierólogo mapuche Aukanawel, durante muchos años investigó los orígenes de la tradición espiritual mapuche-pewenche.

 

Mientras realizaba este quehacer tuvo acceso a información y "documentos" únicos y excepcionales, vió cosas sobre las que los eruditos solo hablan y especulan, y pudo conocer secretos celosamente guardados de generación en generación desde tiempos inmemoriales.

 

De algún modo, Aukanaw llego a tomar contacto con una verdad muy profunda, la cual habría de marcar para siempre su destino, y le haría cambiar drásticamente la orientación de su vida.

 

 

Aukanawel en su investigación descubrió, entre otras cosas, que la historia del pueblo mapuche-pewenche tiene dos pasados: uno el del pueblo (reche), y otro, el de los iniciados en la ciencia sagrada ( kim'n ).

 

Existían 3 niveles de conocimiento:

 

1. el de la gente común,

2. el de los machis (chamanes) y

3. el de una selecta minoría: los renüs
(sabios ascetas o amautas)

 

Los renüs poseían un conocimiento que no compartían con el resto de la comunidad.

 

Mientras la sociedad que los rodeaba combatía, cazaba o sembraba, los miembros de esta sociedad secreta de sabios se reunían en cavernas subterráneas y desarrollaban una misteriosa ciencia sagrada.

 

 

Resguardaban y transmitían secretos sorprendentes de épocas remotas y olvidadas, y se mantenían en contacto con Ll'mll'm , la "fuente del conocimiento " .

Educar para la Inmortalidad

mayckol ricardo | 9, abr

Educar para la Inmortalidad

Meta de la pedagogía mapuche arcaica

Los grandes objetivos terminales de la Vida.

 

Cultura de Guerreros ésta de los Mapuches de Chile. Todo en ellos es lucha y conquista sin fin. No hay nada acabado, definitivo o inexpugnable que no pueda ser abordado, aunque sea en un postrer asalto de agonía.

Ser hombre significa jamás decir "basta" o "imposible". Significa decir -en palabras del cronista Rosales: "Yo Soy el que derroté". "Inche Lau-taro, apumbin ta pu huinca". Incluso, también significa alterar las funciones propias de los órganos de la naturaleza, si el cercenamiento de otros impide cumplir un noble propósito. Este fue el caso de la mítica Machi del lago Calafquén: amputados sus dos brazos por el invasor, ella cura los muñones con hierbas valiéndose de sus pies, los mismos que empleó para curar sabiamente las heridas de su pueblo.

Es tal vez por estas cualidades que a Charles Darwin, al recorrer la selva de Arauco en 1834, le llamó la atención la fisonomía "seria y austera" de la raza, que "indica una honrada rudeza o una feroz determinación". Este último rasgo, decididamente clave en el programa de formación del Ser, nos lleva a la quintaesencia de las virtudes que debe lograr un Guerrero: adquirir Yafüduami, es decir, voluntad firme. Porque sólo a través de este potencial interno el hombre se diferencia de las bestias. La voluntad firme lo distinguirá del resto de los vivientes al ponerlo en el camino de retorno al Wenumapu, la radiante matriz de las estrellas de que hablan los viejos mitos.

Rafael Housse, sacerdote francés que investigó los fundamentos espirituales de Arauco en la década de los '30, se sorprenderá de la extraña semejanza existente entre las ideas antropológicas de Nietzsche -quien rescataba para Europa los ideales griegos y germanos en torno a la grandeza del hombre- y la praxis pedagógica de los mapuches: "Infatuado con su valor y cualidades, llámase el hombre por excelencia: el superhombre, como se dice hoy día..." Porque la tarea eterna del Mapuche es el permanente esfuerzo por trascender su humana condición: alcanzar las alturas brillantes del firmamento: "Las estrellas son los fuegos que encienden los viejos antepasados", como las águilas elevando sus alas hacia el sol.

Las tradiciones nos hablan del Futa Wenthru, el Gran Hombre, símbolo inspirador de los grandes esfuerzos.

Este hombre cósmico, que en ocasiones aparece como entidad divina, es comparable al Purusha hindú. Al igual que él, el Futa Wenthru parece también una imagen psíquica interior, algo que vive dentro del ser humano individual. El tal sentido, refleja la idea del "Kristos", la potencia que cada uno lleva dentro. Por ello aparecería asociado al Cha Wenthru o Kacha Wenthru, que el investigador Cañas Pinochet traduce por "hombre oculto".

Este compromiso del hombre con el camino evolutivo de la vida resulta una apuesta concreta: un desafío absoluto que impregnaba toda la antigua educación mapuche. Educación que comenzaba intra-útero. La madre embarazada debía subir cada mañana a la cima del monte más alto del lugar, desnudaba su vientre y lo exponía ritualmente a los rojizos celajes de la luz matutina. De modo simultáneo procedía a comunicarse mentalmente con su hijo, entregando a éste su primera gran enseñanza: imitar la velocidad y el fulgor de ese primer rayo de sol que impactaba la palpitante matriz. Si la fuerza de la naturaleza moldeaba sus células, eran la mente materna y el sol los primeros docentes moldeadores de su espíritu.

El otro objetivo supremo de la existencia es, sin duda, el apoderarse de la sabiduría y el conocimiento cifrados en el gran libro de la naturaleza. Experta en este arte de adquirir Küimin, sabiduría, es la Machi, que como mujer experimenta un íntima connaturalidad con el mundo. Para ella todo resulta un signo que habla y que enseña: el lucero del amanecer, el vuelo de las aves, las variaciones y formas que adopta el fuego del hogar, la floración temprana de las plantas, etc. El hombre y la mujer, cada uno desde su propia perspectiva, han nacido para saber, para descorrer el velo opaco que cubre todas las cosas.

En el peligrosamente hostil mundo terrestre del Mapu, donde coexisten el bien y el mal, un mundo envuelto por arriba -ankamapu- y por debajo -minchemapu- en las oscuras radiaciones malignas, exigía desarrollar una vasta ciencia de protecciones, alianzas y eficaces formas de magia.

Manejar conscientemente los poderes y leyes de la naturaleza se tornaba entonces imprescindible.

Quien no conociera el orden o espíritu que rige cada cosa de este mundo, se exponía a ser alimento triturado del destino, a ser un ente al que se le succionaba lo mejor de sí mismo: su propia alma.

Véase, por ejemplo, la inmensa desgracia de convertirse en Witra-nalwe, ser sub-humano, manejado por una voluntad torcida para cuidar el derrotero de las bestias...

El propio Toqui Kilapán sacudía a sus tropas -en un postrero intento de resucitar el ideal de una Araucanía libre-, advirtiéndoles que, si no despertaban, serían "ordeñados como vacas". Y estas palabras no son válidas sólo en el contexto Mapuche-Huinca del año 1860 -en que fueron pronunciadas-, sino que se aplican donde quiera que un hombre se levante entre la tierra y el cielo.

 

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Currículo y Método: Despiértate buen guerrero
"Trepelountunge küme Kon'a"

 

"El cacique saltó a uno de esos caballos de reserva, un viejo caballo blanco, llevando consigo a su hijo, aún de corta edad. El caballo iba sin riendas ni montura.

Para evitar las balas, el indio montó como acostumbraban a hacerlo los paisanos en estos casos, es decir, con un brazo en torno al cuello del animal y tan solo una pierna sobre el lomo.

Suspendido así a un lado, se le vio acariciar la cabeza del noble bruto y hablarle.

Los atacantes se encarnizaron en su persecución; el comandante cambió por tres veces su caballo pero fue en vano.

El viejo indio y su hijo lograron escapar y, el cuerpo desnudo, bronceado del anciano, sosteniendo en brazos a su hijo colgado de su blanco corcel..."

 

Esta cita de Charles Darwin resume una unidad del programa curricular mapuche de antaño, como también su respectiva evaluación: que el alumno sea capaz de sobrevivir en libertad. ¿Cómo operacionalizar este objetivo? ¿Con qué estrategias metodológicas?:

El cuerpo deberá responder a las órdenes de la mente saltando a un caballo a la misma velocidad que el pensamiento...

Simulando un ataque winka, el mocetón aprendiz, a pleno galope, agarrará una piedra de 35 kilos desde el suelo ocultando completamente el cuerpo por el flanco opuesto al asedio sin soltar jamás la lanza de la mano izquierda, ensayará con oído y mirada atenta (lelinien) comunicarse con el caballo hasta que éste responda exactamente a todas las insinuaciones gestuales del jinete...

Podríamos ahondar en múltiples detalles del programa formativo del guerrro, desde los infantiles juegos pedagógicos de audacia y atención consciente de la naturaleza, hasta los postgrados o master of arts, que realizaban los iniciados junto a excepcionales loncos o ülmenes (tal fue el caso de Kilapán, enviado por su padre, Mangil, al lado del insigne Kallfukura, un superjefe de toda la pampa argentina, que tuvo en jaque durante décadas al Gobierno de Buenos Aires).

Resulta ilustrativo citar al menos una disciplina de las muchas a las que se sometían, desde el amanecer, los jóvenes araucanos.

Desde los diez y hasta los dieciocho años, es decir, durante toda la actual etapa de Educación Media, se les adiestraba en los más variados procedimientos nemotécnicos.

Ejercitar la memoria, articulación verbal en continuos ejercicios de transmisión fiel de largos y compli-cadísimos mensajes eran el objeto central del adiestramiento del intelecto.

Aunque lo más notable en los huerquenes, mensajeros, dignidad muy codiciada por los jóvenes antes de ser Kon'a, guerreros, era la capacidad de interpretar los desos del cacique que los enviaba.

Según el araucanista Gregorio Alvarez, esto implicaba "saber captar voluntades, juicios y recoger informaciones que pudieran ser de utilidad para la tribu."

Por lo tanto, no se trataba sólo de habilidades cerebrales de archivo: atención-retención-grabación, sino de actividades de la mente o corteza superior: discernir, crear, discurrir, inferir. En una palabra, todas las categorías verbales complejas de la taxonomía de Bloom.

Esto para el dominio cognositivo, puesto que para el dominio afectivo y psicomotor, las interminables cabalgatas, los peligros de la selva y la montaña, la sed, el hambre y las emboscadas ponían el resto.

La pampa trasandina servía, además, como la gran prueba iniciática para alcanzar la madurez como hombre y como luchador. "Ir a arreglarse a la Argentina" constituía el mejor desafío para robustecer el alma, exorcizar el miedo y hacerle audaces guiños a la poderosa muerte. Inluso, llegó a existir allí un lugar mágico
-Kuramalal-, sitio de ritos de pasaje, que coronaban las anteriores pruebas que había superado el guerrero. Bajo la protección de seres sobrenaturales, "parece que allá se puede alcanzar el don de ser invulnerable".

 

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Recursos y Actividades:
"Tenerse a sí mismo para escalar las cuatro almas"

 

 

"Un niño nunca nace con un alma desarrollada, apenas con un alma embrionaria. Porque un alma sólo puede ser adquirida en el curso de la existencia corporal".

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Tales eran los prerequisitos para iniciar el Koñarüpe, el camino de los guerreros.

Tomar conciencia de esta situación de entrada, darse cuenta de que un alma es un gran lujo y sólo para unos pocos, pone al reche, al individuo común y corriente (no iniciado), en trance de violentarse a sí mismo para vencer a las fuerzas destructoras del universo y lograr pervivir.

El alma embrionaria recibía el nombre de Alwe. Constituía una mera fuerza bioquímica, amorfa y sutil, desconectada todavía del núcleo personal y yo integrador. Por esta causa era susceptible de ser enganchada por un brujo.

A través de la práctica volitiva y de las experiencias vitales, se podía desarrollar el Am, segunda alma, o segundo cuerpo sutil, copia exacta del físico.

Se manifestaba a la muerte de la persona como una aparición fantasmal de duración variable, de horas a un año de permanencia, regresando a su hábitat anterior.

El Am, cuando el difunto cultivó la voluntad, pero no adquirió el conocimiento, necesita recibir impresiones. Y puesto que carece de suficiente experiencia y de material de impresiones, debe recibir cierta educación postmortem.

Si el Am se enfrenta con materia de vibraciones más finas, el Pellü, por ejemplo, se desintegra.

El Pellü equivale a o que los occidentales llamamos espíritu. Este tercer cuerpo sutil, principio activo por antonomasia, neutraliza al segundo absorbiendo su energía, o simplemente manejándola para sus propósitos superiores.

Posee una fuerza o newen secreta, capaz de trascender la muerte en los límites elevados de la atmósfera. Se instala de preferencia en las alturas ígneas (volcanes).

Finalmente, el yo, -Inche- graníti-camente cristalizado por múltiples pruebas y sacrificios, el guerrero (hombre o mujer) ingresa al estado de pillán, el alma número cuatro, perfecta, estable, poderosa. Se torna dueña de los diluvios, de las radiaciones (rayos), de las piedras. En suma, dueña de su destino y de los fenómenos de la Naturaleza, a los que ahora domina. Es, por fin, el amo, el dueño, Ngen, de los restantes cuerpos inferiores.

Los límites del Alwe son los del propio cuerpo. Los del Am, las inmediaciones de la sepultura. En cambio, los límites del Pellü y del Pillán son ya cósmicos, alcanzando las esferas planetarias visibles en el caso de este último (Pillán: probablemente de Pellüm el estado anímico en su totalidad).

 

 

 

Evaluación:
"Que a uno le nazcan dos corazones con fuego interminable"

 

Alcanzar el estado de guerrero, es decir, el dominio del cuerpo, de la mente (memoria atenta, mirada fija, despertar felino) y de las almas, conducía al iniciado mapuche al estado de alerta psíquico, en gran medida gracias al ejercicio del alerta bélica. La alerta psíquica -expresada en términos tales como trepela-imiduam, trepelountunge- apuntaba a un estado mental que correspondería al acto consciente, al brillo luminoso que invade el cerebro, producto de la eficaz acción de la consciencia.

El guerrero despierto no sólo vigilaba y acechaba el mínimo rumor del sospechoso aire en el frente enemigo, sino que vigilaba y acechaba también a sí mismo. Tal nivel superior de consciencia, evidentemente regalaba al Kon'a o al Weicán un poder: el poder de la visión profunda de las causas ocultas que tejen lo real.

Es decir, se convertían en videntes. Oficios tales como llihua (adivino), dungulve (profeta de lo oculto), peumantufe (intérprete de los signos oníricos), etc., son generalmente resultado de trasponer el pórtico de la sabiduría de la Naturaleza, ésta no pregunta qué oscuras o torcidas intenciones trae su huésped, porque él mismo se echará encima todo el poder que malignamente ha desatado. Se explica así que a esos inmensos guerreros como Lautaro, Kall-kufura, Pincen o Kilapán, se les haya calificado de Kalku, brujos, de hombres fenómenos (parkawa, chang-ngefui, aimatufala, etc.) por su sabio poder de alterar y manejar a voluntad las fuerzas naturales.

Quizas el prodigio más extraordinario sea aquel de Kallfukura. Su corazón fue siempre su guía.

Berta Koessler recogió el dato que era "como una luz capaz de penetrar en la tierra, en el interior del mar y de la montaña, que veía todo para comprenderlo".

Y al morir, cuentan que hallaron en él "dos corazones que seguían latiendo alegremente, que no podían morir".

Como maestro del estar consciente del ser, acechando y vigilando siempre, la muerte no lo alcanzó como al resto de los seres humanos.

Los guerreros del conocimiento y de la libertad total, como lo fueron los antiguos mapuches, eligen el momento y la manera en que han de partir de este mundo.

En ese momento, se consumen en un fuego interno y desaparecen de la faz de la tierra, libres, como si jamás hubiesen existido, como un águila de niebla remontando los Andes.

 

mayckol ricardo | 9, abr

Los Mapuches

Por Alexis López Tapia
Presidente Patria Nueva Sociedad

1.- Origen del Pueblo Mapuche

El nombre Mapuche

El nombre que se dan a sí mismos los indígenas de la raza que los españoles llamaron “Araucana”, deriva de los sustantivos Mapu que significa tierra, país, el territorio de la nación propia, la Patria, y Che que significa persona, gente, cada uno de los miembros de la nación. Mapuche, de esta manera, significa gente del país, paisano, compatriota.

De acuerdo a versiones de algunos antropólogos modernos, la denominación Mapuche tenía una connotación similar a la que se daban a sí mismos los pueblos arios de Europa, como Deutche, Tuata y Tota de los germanos, los celtas y los itálicos, que significa “la totalidad”, “todos los hombres”, implicando que sólo los miembros de la propia nación son completa y perfectamente humanos, y los demás lo son solamente a medias.

2.- Origen y ubicación de la nación Mapuche

Todavía no existen conclusiones definitivas acerca de la llegada y evolución específica de la nación mapuche y su cultura en el vasto territorio que abarca la mayor parte de Chile y del centro sur de Argentina.

Las crónicas incaicas hacen referencias a terribles combates sostenidos por los ejércitos de Túpac Inca Yupanqui contra los mapuches de las regiones entre los ríos Aconcagua y Maipo, donde lograron asentarse en forma permanente, así como una expedición muy numerosa que logró penetrar en territorio chileno hasta el río Maule aunque sin tomar posesión real de la tierra. De acuerdo a la crónica del inca Garcilaso de la Vega, las tropas de Túpac Yupanqui sostuvieron una feroz batalla contra los mapuches del sur del río Maule, la que se prolongó por cuatro días de combates incesantes, tras la cual el ejército incaico debió replegarse hacia el norte. Posteriormente se menciona una expedición enviada por el inca Huayna Capac, posiblemente hacia 1525, para reprimir una sublevación mapuche en la región del Mapocho.

Los cronistas incaico-hispánicos Huamán Poma y el inca Garcilaso de la Vega refieren que antes de esa insurrección los conquistadores del Cusco habían instalado algunas colonias bien organizadas y protegidas por guarniciones y fortalezas en esa región rica en minerales de oro. Además habían trasplantado colonos procedentes de las regiones de Arequipa y Puno, en el actual Perú.

La zona bajo dominio incaico parece haber tenido por frontera sur la fortaleza o pucará de Chena, en las cercanías de Santiago hacia el suroeste.

En un grabado de la época se representa a los guerreros mapuches como individuos de mayor estatura que los peruanos y provistos de armamento y atuendos similares a los mencionados por Alonso de Ercilla en La Araucana; lanzas y macanas o mazas largas, cascos de cuero y chiripá, túnica de cuero o lana que se cruza por entre las piernas, cuyas puntas se anudan a la cintura. También, en la parte superior del grabado, se indica que el gobernador incaico, o Apo, era el capitán Camacinga, octavo funcionario en desempeñar ese cargo. Es decir, puede conjeturarse que la presencia incásica entre los mapuches del norte o picunches (Picun = Norte) databa de entre sesenta y ochenta años.

Ya a la llegada de Pedro de Valdivia era evidente que los mapuches de más al sur se habían distanciado de los picunches por los que llegaron a sentir menosprecio, tanto por haberse sometido a los invasores como por haberse mezclado racialmente con los colonos peruanos.

El nombre de “Araucanos” para referirse a los mapuches que no fueron jamás sometidos, lo emplearon los españoles aplicándolo a los habitantes indígenas desde el río Itata hasta Chiloé. En una de sus cartas al emperador don Carlos V, el conquistador don Pedro de Valdivia menciona específicamente la unidad cultural de los indígenas de toda la Araucanía, desde el Itata al Sur; no obstante, hay evidencias históricas de que el idioma de los mapuches era el mismo, sólo con algunas variaciones locales, desde el río Choapa (actual IV Región de Chile) hasta Chiloé (actual X Región); es decir, desde el territorio de los diaguitas hasta el archipiélago de los chonos.

En la Perspectiva del poblamiento de América

Ya está fuera de dudas que el poblamiento del continente americano se produjo en oleadas sucesivas de emigrantes procedentes de Siberia, de origen mogol, que cruzaron a través del actual estrecho de Bering —el cual durante varios períodos interglaciares pasó a ser un istmo o puente que unía a Asia con América entre Siberia y Alaska—. Este proceso se inició hace más de cuarenta mil años y se prolongó durante el período del Pleistoceno hasta los comienzos del Holoceno, doce mil años antes del presente.

Una vez en América, las oleadas de inmigrantes se desplazaron, bien buscando territorios más favorables para su subsistencia, o bien retirándose hacia el sur ante el empuje de nuevos inmigrantes más belicosos y numerosos. En esta dinámica, hacia el 12.000 antes de Cristo el poblamiento de América había alcanzado ya hasta el extremo sur del continente, incluyendo Tierra del Fuego.

Otra causa de migraciones es el aumento explosivo de la población entre los pueblos más fuertes que ocupaban las mejores tierras. Cuando el número de habitantes sobrepasaba la capacidad de sustentación de una comarca, surgían líderes que conducían a grupos sobrantes a la ocupación de tierras nuevas. Este parece haber sido el caso de dos grandes grupos paleo indios del pleistoceno, uno de ellos que hablaba la lengua “Arawak” (de la que parecen haber derivado las lenguas del grupo Andino Ecuatorial) y el otro que hablaba en una lengua del grupo Caribe. Ambos pueblos fueron muy numerosos e igualmente fuertes, y emprendieron simultáneamente migraciones expandiéndose hacia el sur.

Los lingüistas Norman McQown, en 1955, y Joseph Greenberg, en 1956, publicaron exhaustivas investigaciones sobre las lenguas indígenas americanas cuyo resultado compone un verdadero mapa que incluye las rutas de migración y expansión de las sucesivas oleadas humanas que avanzaban hacia el sur.

El grupo «Ge-Pano-Caribe» corresponde a una vasta migración que rodeó el Mar Caribe, incluyendo el sur de Estados Unidos, gran parte de las Antillas, sectores de América Central, las costas norte de Colombia y Venezuela, y, entremezclándose hostilmente con los Arawak, penetró profundamente por las selvas del Brasil, alcanzó las llanuras argentinas y dio origen, entre otras, a las lenguas de los indios Tupí-Guaraní, Pampas, Diaguitas y Calchaquíes.

El grupo «Andino Ecuatorial», denominado así en homenaje a las grandes culturas llamadas Andinas (incluyendo la quechua o incásica), se relaciona con la lengua «Arawak», que corresponde a los primitivos pobladores que ocuparon las islas de las Antillas, en eterna lucha con los Caribe. Se reconoce como de origen Arawak a muchas de las lenguas bolivianas, así como la cultura de la gran isla de Marajó, en la desembocadura del río Amazonas, donde existió una riquísima cerámica policromada que tiene gran relación con las finas y elegantes piezas de alfarería de Tiwuanaku, la metrópoli pre colombina junto al lago Titicaca, en la actual Bolivia.

Los paleoindios de habla Arawak traspasaron la gran barrera de la Cordillera de Los Andes Centrales, estableciendo contacto con los pueblos de habla Chibcha y en seguida expandiéndose hasta cubrir los actuales territorios de Ecuador, Perú, gran parte de Bolivia, parte occidental y sur de Argentina y la totalidad del territorio chileno, hasta la Tierra del Fuego y el propio Cabo de Hornos.

Pertenecen a este gran grupo lingüístico las lenguas Quechua y Aymara así como la gran familia llamada «Araucana-Tchon», que incluye el Mapuche o Mapudungun (con sus dialectos Moluche, Pehuenche, Picunche, Huilliche, Lafkenche, etc.); la lengua Tehuelche; las lenguas Selknam del norte, del sur y Haux; las lenguas Alacalufes o Kaweshkar, y la lengua Tchon, de los habitantes de los archipiélagos de Chiloé, las Huaitecas y los Chonos (o del pueblo Tchon).

Gracias a esa raíz lingüística común, los indígenas de los tiempos históricos podían entenderse en forma comparable a como un español puede entender, aunque con dificultades, a un francés, un portugués o un italiano. Ya los conquistadores españoles pudieron utilizar intérpretes indígenas peruanos que se entendían bien con los picunches, e intérpretes picunches que se comunicaban sin mucha dificultad incluso con los huilliches del extremo sur de la Araucanía.

Las evidencias arqueológicas

Los más antiguos yacimientos arqueológicos de la zona central y sur de Chile son los de Quereo, cerca de Los Vilos, que data de 9.500 años antes de Cristo; el de San Vicente de Tagua Tagua, en la Sexta Región, que es unos 500 años posterior, y el de Monte Verde, cerca de Puerto Montt, que data de hasta 12.000 años antes de Cristo. Todos ellos muestran la existencia de comunidades de cazadores muy hábiles en el arte de tallar armas e instrumentos de piedras cristalinas y capaces de capturar piezas de gran tamaño entre las que se contaban mastodontes, guanacos gigantes, milodones y megaterios, especies de mamíferos de enorme corpulencia que se extinguieron muchos siglos antes de la llegada de los europeos.

Aunque no existen evidencias que permitan probar categóricamente que esos antiquísimos cazadores sean los antepasados directos de los mapuches, es plausible considerar que no haya habido una interrupción dramática de esa línea genética, si bien es posible que se hayan producido invasiones y mezclas con otros grupos llegados con posterioridad.

La unidad lingüística señala que los habitantes de todo el territorio tenían una unidad cultural básica perfectamente homogénea que hace pensar en un origen común y continuado.

Otros yacimientos arqueológicos muy posteriores son los de El Bato y Llolleo, que datan de alrededor del 300 de la era cristiana y se encuentran entre los ríos Choapa y Maipo. Allí se evidencia que los indígenas ya practicaban agricultura de consumo, poseían algunos animales domésticos y dominaban una alfarería eficiente consistente en vasijas, ollas, botellas, pipas para fumar y adornos de cerámica. Entre los productos más típicos de alfarería se cuenta el llamado “jarro pato” o ketrumetawe en idioma mapudungun. Es decir, hay fuertes indicios de que estos yacimientos corresponden ya a la cultura mapuche.

También claramente mapuches son los sitios arqueológicos del llamado Complejo Pitrén, que indican que entre los años 600 y 1.100 después de Cristo existían numerosas comunidades y grupos familiares o tribales fuertemente instalados en la región entre el río Bío Bío y el lago Llanquihue.

Estas comunidades mantenían sus hábitos de cazadores, mariscadores y recolectores de frutos silvestres (sobre todo el suculento piñón, fruto de la araucaria o pehuén), pero practicaban también una intensa agricultura de consumo con plantaciones familiares de maíz y papas.

Por último, el llamado Complejo Arqueológico El Vergel señala que en la misma región, entre los años 1000 y 1300 después de Cristo, la influencia cultural picunche había penetrado fuertemente trayendo consigo la domesticación de una variedad de guanacos y enriqueciendo los cultivos con variedades de quínoa, ají y varias clases de hortalizas. También se encuentran ahí los primeros enterramientos en féretros de troncos ahuecados o wampos. Ya los indígenas de estos sitios arqueológicos corresponden sin lugar a dudas a la nación mapuche que se había enseñoreado de todo el territorio chileno al sur del Choapa y de gran parte del territorio de la actual Argentina, desde la provincia de Buenos Aires hasta la zona patagónica ocupada por los tehuelches. Estos últimos, a su vez, recibieron en tiempos post colombinos un fuerte impacto cultural de parte de los mapuches, de quienes aprendieron a utilizar ropajes de telas de lana, algunas nociones de metalurgia y, sobre todo, el uso de caballo.

El etnólogo Ricardo Latcham sostuvo la teoría de que el grupo mapuche llamado “araucano” por los conquistadores, sería una nación procedente de Argentina, gente muy belicosa y más fuerte que los demás mapuches, que habría penetrado al territorio de Chile apoderándose de la zona entre el Bío Bío y el lago Llanquihue. Estos serían los moluches o gente de guerra. La teoría de Latcham ha sido desestimada. De hecho, grupos mapuches traspasaban permanentemente la cordillera de los Andes en ambas direcciones, y las últimas grandes malocas o incursiones de guerra y saqueo que afectaron a la provincia de Buenos Aires hasta finales del siglo XIX estaban integradas principalmente por mapuches procedentes de Chile, tanto pehuenches de la zona cordillerana como lafkenches y huilliches de las zonas costera y sur.

3.- Los Mapuches a la llegada de los españoles

Su aspecto físico

Se estima que la población mapuche alcanzaba a algo más de un millón de habitantes hacia 1541, fecha de la fundación de Santiago. Si bien eran —como ahora— gente de un raza de poca estatura, los cronistas señalan que en general no eran más bajos que la mayoría de los conquistadores españoles y en cambio eran más altos que los indígenas del Perú. Asimismo, su tez era considerablemente más pálida.

Es célebre la descripción que hace Alonso de Ercilla y Zúñiga sobre los varones mapuches de la región del Bío Bío:

“Son de gestos robustos, desbarbados,

bien formados los cuerpos y crecidos,

espaldas grandes, pechos levantados,

recios miembros de nervios bien fornidos;

ágiles, desenvueltos, atrevidos,

duros en el trabajo, sufridores

de fríos mortales, hambres y calores”.

Los etnólogos argentinos del siglo diecinueve coinciden en que la estatura del hombre mapuche oscilaba entre un metro con sesenta y siete centímetros y un metro con setenta y tres centímetros, y la mujer, más homogéneamente, un metro con cincuenta y cinco centímetros. Coinciden también en destacar su complexión atlética y esbelta, en contraste con los indígenas andinos (quechuas, aymaras, atacameños) más bajos y gruesos. Sus facciones presentan nariz menos achatadas que los andinos, con cráneos redondos, mandíbula fuerte y pómulos no muy levantados, y señalan la existencia de muchas similaridades con los indígenas de raza guaraní.

Según el etnólogo argentino Ramón Subirats, las facciones mapuches son de rasgos más bien delicados y redondeados, y más que a facciones andinas o mogoles recuerdan las facciones europeo-orientales, con ojos de órbitas grandes. El cabello es lacio y negro. Los ojos mayoritariamente castaño oscuros, aunque con regular frecuencia se dan ojos castaños muy claros, amarillentos, o de un particular color azul verdoso, característico únicamente en esa raza.

También los etnólogos franceses y argentinos mencionan como singularidad de los mapuches el que con relativa frecuencia presentaban individuos de apariencia física delicada, generalmente homosexuales, los que eran tratados con deferencia pues se les consideraba privilegiados por los espíritus de la naturaleza y generalmente se dedicaban a los oficios de machi y kalku, es decir, chamanes o sacerdotes, y hechiceros o brujos. Sólo después de la llegada de los españoles esos oficios pasaron a ser desempeñados únicamente por mujeres.

Vestimenta, joyería y arreglo personal

A partir de la domesticación de auquénidos, vicuñas y guanacos, la vestimenta mapuche se basó en piezas de lana tejidas a telar. Las mujeres mapuches llevaban permanentemente consigo un huso con volante de piedra para hacerlo girar en forma regular, con el cual hilaban lana en todo momento en que se encontraban desocupadas, conversando o incluso paseando.

Las hebras eran teñidas antes de ser hiladas y para ello se empleaban tintes vegetales, algunos de los cuales se conservan hasta hoy. El color rojo lo obtenían con las plantas llamadas nalca y reviun; un castaño rojizo lo producían con madera de tepú, y un azul profundo con tonalidades moradas lo obtenían con bayas de maqui. El blanco, negro y Otros tonos de café y blanco amarillento, correspondían simplemente al colorido natural de la lana de weke o vicuña doméstica. Por la escasez de lana negra natural, solían oscurecer el tinte del maqui empleando cieno orgánico y negro de humo.

El hombre utilizaba una falda cuyos extremos pasaban entre las piernas formando una especie de pantalón, y las puntas se ataban a la cintura. Este era el chiripa o chiripá. También solían llevar el chamal, o túnica corta que cubría hasta medio muslo. La parte superior se vestía con un poncho corto dispuesto a manera de blusa sin mangas y sujeto a la cintura con una faja. Por encima de ello, se llevaba un poncho largo o un manto, finamente tejido, en el cual las mujeres hacían gala de su arte y buen gusto y que constituía un símbolo del estatus de su poseedor. Era particularmente espléndido el manto de cacique, trarikan makuñ. Por último solía emplearse en las solemnidades y ceremoniales un sobre manto, el nguillatún makuñ.

La mujer llevaba un vestido recto hasta poco más arriba de los tobillos, el kepán, ceñido en la cintura con una faja o trariwe, en cuyo tejido estaban diseñados los símbolos de la jerarquía social de su dueña.

Ambos sexos solían llevar joyas, preferentemente de plata, en las ocasiones ceremoniales y solemnidades políticas, pero las mujeres las llevaban en forma permanente y también como señales de la jerarquía social de su familia. Estas joyas consistían en grandes adornos pectorales y collares llamados sikil y trapelacucha; alfileres de grandes cabezas a menudo en forma de globo, llamados akucha, prendedores o tupu, y diademas llamadas trarilonko.

Por influencia picunche (indirectamente influencia de las culturas peruanas) los mapuches de los tiempos de la conquista utilizaban además grandes aros, a menudo primorosamente labrados. En cambio, ya había caído en desuso el adornarse con el tembetá, un objeto que se introducía en perforaciones practicadas en los labios que se dilataban en forma similar a la de los botocudos amazónicos. Otros adornos similares fueron una especie de aros grandes que se insertaban en el lóbulo de las orejas dilatándolos de tal forma que los hacían colgar hasta los hombros. Esta moda se mantuvo en el Perú, de donde vino el apodo de “orejones” que los españoles pusieron a los aristócratas quechuas que los usaban.

Hombres y mujeres se depilaban cuidadosamente todo el cuerpo. Las mujeres usaban maquillaje con claro sentido cosmético; se coloreaban las mejillas con polvos y cremas de color rojizo, y asimismo se pintaban las pestañas, bordes y rabillos de los ojos con líneas oscuras y verdes. El peinado de las mujeres consistía en trenzas simples que a veces llevaban arrolladas a ambos lados de la cabeza, sujetas con alfileres o el trarilonko. Los varones no parecen haber utilizado pinturas faciales ni aún en la guerra o en solemnidades. Llevaban el cabello cortado en melena que no alcanzaba a los hombros, y, según la descripción que hace Alonso de Ercilla para la ceremonia de reconocimiento de Lautaro por Caupolicán, como lugarteniente suyo, los jefes solían raparse el pelo a ambos lados de la cabeza, dejándose sólo un abundante mechón en la parte central del cráneo, peinado en trenza desde la frente hasta la nuca:

“Y por el orden y uso acostumbrado

el gran Caupolicán lo trasquilaba

dejándole el copete en trenza largo,

insignia verdadera de aquel cargo.”

(“La Araucana”, Canto III estrofa 241)

Armamento, instrumentos musicales

Como testigo y partícipe de las guerras contra los mapuches, el poeta Alonso de Ercilla pudo describir minuciosamente el armamento y atuendo de guerra de los combatientes indígenas:

“Las armas de ellos más ejercitadas

son picas, alabardas y lanzones,

con otras puntas largas enastadas

de la fación y forma de punzones;

hachas, martillos, mazas barreadas,

dardos, sargentas, flechas y bastones,

lazos de fuertes mimbres y bejucos,

tiros arrojadizos y trabucos”

(La Araucana, Canto 1, estrofa 19)

Las armas llamadas picas y lanzones son varas de coligüe muy recias, con puntas pequeñas de madera de luma endurecida al fuego. Eran un tipo de lanza muy larga y pesada, que los mapuches perfeccionaron tras la llegada de los españoles a fin de hacer frente a la caballería y a menudo empleaban hincando en tierra la parte posterior o regatón para resistir el ataque del jinete acorazado. Lo que llama alabarda, en cambio, es una vara larga provista de punta y también de hacha y gancho, que permitía al guerrero golpear y coger al jinete español para derribarlo del caballo.

Lo que Ercilla llama “otras puntas largas” son especies de puñales y además variedades de venablos y lanzas arrojadizas de menor tamaño, cuyas puntas eran muy aguzadas para traspasar las corazas o deslizarse por entre las junturas. Posiblemente estas armas con punta de punzón fueron desarrolladas originalmente para hacer frente a los soldados peruanos que usaban corazas de fieltro y cuero endurecido.

Al mencionar dardos, sargentas, flechas y bastones, se refiere Ercilla a una variedad de armas arrojadizas para ser disparadas con arco o con lanzador de mano. Los bastones eran porras pequeñas que se lanzaban a los pies del enemigo o a las patas de los caballos.

Los lazos fueron desarrollados también para enfrentar a la caballería española, y consistían en un tejido muy fuerte sujeto en la punta de una pértiga, con la cual enlazaban al jinete para derribarlo y darle muerte metiéndole un punzón por las junturas de la coraza.

Menciona también Ercilla el uso de armas de metal e incluso de trabucos o arcabuces. Se refiere con ello al rápido aprendizaje que tuvieron los mapuches de las técnicas y armas europeas, que pronto pudieron emplear ellos también, lo mismo que el caballo que recién venían conociendo y que al principio les había provocado tenor supersticioso.

En cuanto al armamento defensivo, Ercilla señala que todos los guerreros usan un coselete hecho con una doble pieza de cuero, suficientemente firme para parar una estocada o un lanzazo de acero. Como cascos protectores usaban capacetes también de cuero endurecido bajo el cual llevaban una especie de gorro amortiguador hecho de gruesa lana.

Pese a la diversidad de sus armas, los guerreros mapuches se especializaban en alcanzar máxima destreza en sólo una de ellas. En la batalla formaban filas de hombres con armas largas, especialmente picas y lanzones, seguidas de una segunda fila de guerreros provistos de mazas, hachas, martillos y lanzas arrojadizas, y, más atrás, una tercera fila de arqueros y honderos. Los de las dos filas posteriores lanzaban sus proyectiles por encima de las cabezas de sus compañeros de primera línea. Estos escuadrones se unían y reforzaban con gran agilidad, cubriendo los huecos dejados por sus compañeros caídos.

Al parecer, solían utilizar en combate unas suertes de trompetas hechas originalmente con embudos de corteza de coligüe o de arcilla, que posteriormente fueron reemplazados por cuernos de vacuno. Se supuso inicialmente que este instrumento, conocido como la trutruka, había surgido en imitación de los clarines y trompetas de bronce de los españoles, pero hallazgos arqueológicos muestran que ese instrumento musical es muy anterior a la llegada de los europeos. Es posible que distintos toques de trutruka, como otros instrumentos en todos los ejércitos, comunicaran órdenes y movimientos de los batallones.

La trutruka ofrecía posibilidades de expresión musical mucho más allá de los toques militares, y demostró ser un instrumento extremadamente sutil y lleno de recursos, como solista y también integrado a conjuntos. El tono era dado por la longitud de la caña hueca que hacía de tubo, ofreciendo variantes desde unas muy pequeñas y agudas hasta otras de sonido profundo.

Otro instrumento muy interesante es el trompe, un vibrador de boca cuyos sonidos se modulan variando la cavidad bucal con movimientos de la lengua y los labios mientras se hace vibrar una lengüeta con los dedos. Originalmente estos vibradores eran confeccionados con láminas de hueso, pero con la llegada de la metalurgia europea, no tardaron en fabricarse excelentes trompes de acero en nada distintos de los instrumentos similares propios del folklore escandinavo y lapón.

Una tercera clase de instrumento es la pifillka, una flauta de madera o arcilla, de sonido agudo y más posibilidades melódicas que los anteriores.

Pero el instrumento musical de mayor importancia es el kultrún, un pequeño timbal de caja semiesférica o cónica, con membrana de cuero tensado, que se toca golpeándolo con un palillo almohadillado.

Este tamborcillo marca las danzas y frecuentemente acompaña a los demás, pero es fundamentalmente el instrumento mágico que utilizaban los machis y kaikus para alcanzar sus estados de éxtasis místico y caer en trance. El cuero del kultrún para usos mágicos estaba decorado con diseños tradicionales, transmitidos a través de las generaciones, y pintados con sangre de menstruación de doncellas.

Finalmente empleaban otros instrumentos tradicionales como cascabeles y maracas hechas con calabazas en cuyo interior colocaban piedrecillas.

Tras su contacto con los europeos, el pueblo mapuche no tardó en incorporar a su cultura los nuevos instrumentos musicales traídos por los españoles, especialmente la guitarra, con la cual desarrollaron una modalidad muy singular de ejecución musical, adecuada para formar conjuntos armónicos especialmente con trutruka y kultrún, instrumentos que a su vez pasaron a ser afinados de acuerdo a la escala musical europea de siete notas.

Organización familiar mapuche

Hasta hace muy poco tiempo, se tenían escasas nociones acerca de la estructura familiar del pueblo mapuche; los prejuicios y la pobre información de los europeos, llevaba a comprender mal las categorías y sistemas de continuidad familiar.

Hoy se sabe que hasta poco antes de la invasión quechua y europea la familia mapuche otorgaba un elevado estatus a la madre de familia, lo que producía un estado casi matriarcal, característico de las culturas agrícolas primitivas. Existen referencias de los cronistas sobre la costumbre de que al contraer matrimonio, era el marido el que se incorporaba a la tribu de la esposa, los hijos recibían el apellido materno, y sólo por influencia del sistema patriarcal de los invasores se produjo el cambio que llevó a que la esposa pasara a integrarse a la familia y el clan del marido, sólo a partir de avanzados años de la conquista española, entre los siglos XVI y XVII.

Aún en la actualidad, la mujer mapuche aporta a la familia y al clan sus símbolos sagrados, y se la considera la “gran alma” de las tradiciones culturales; asimismo, es ella la que utiliza y lleva en su vestimenta los símbolos que expresan el linaje y la jerarquía social de la familia.

Actualmente la familia mapuche ha pasado a ser patriarcal; los hijos reciben el apellido paterno y la mayoría de los parientes masculinos más próximos viven en estrecho vecindario y realizan entre ellos los trabajos colectivos.

La importancia alcanzada por el predominio de la línea viril alteró también los tabúes o prohibiciones matrimoniales, vedando como incesto únicamente la relación entre primos hermanos por línea paterna, con los cuales mantiene relación únicamente fraternal que incluye el apelativo de hermano y hermana. En cambio los primos hermanos por línea materna son libres de contraer matrimonio e incluso se considera de máxima conveniencia (casi una obligación) que los matrimonios se realicen entre primos hermanos por línea femenina. Al parecer, hasta el siglo XIX estos matrimonios eran obligatorios.

Cuando en una comunidad todos los jóvenes llegan a estar emparentados por línea paterna, los varones deben buscar mujer en otras comunidades.

Ritos matrimoniales

Tradicionalmente, incluso en los tiempos de mayor predominio matriarcal, la familia mapuche tenía un régimen de poligamia, es decir, el varón mapuche solía tomar tantas esposas como su fortuna personal le permitiera y dando preferencia a las hermanas de la primera esposa, la cual mantenía un rango superior y cierta autoridad sobre las demás. De hecho, con frecuencia era la primera esposa la que requería a su marido que tomase más esposas a fin de repartir y alivianar las tareas domésticas y también para hacer gala de bienestar y jerarquía social.

En el seno de la familia se seguía un régimen de modales de gran cortesía y etiqueta rigurosa que evitaba el surgimiento de roces o malquerencias entre las mujeres y preservaba el tono familiar de reserva y buenas maneras. Dentro de la casa o ruca, cada mujer disponía de un ámbito propio que incluía un fogón en el que preparaba separadamente sus comidas y las de sus hijos; además poseía su propia parcela de tierra de cultivo y sus propios animales domésticos.

Debido a esa vasta organización familiar, las antiguas rucas mapuches eran construcciones de gran tamaño, llegando algunas a medir treinta metros de frente por ocho de fondo.

La poligamia actualmente está en desuso no por transformaciones culturales o legales sino simplemente por el empobrecimiento de las familias y, en parte, por influencia de las costumbres de los blancos o wingkas y los misioneros cristianos.

El noviazgo entre jóvenes se basaba desde épocas muy antiguas en el conocimiento y afecto recíproco. El joven visitaba a su novia con frecuencia y se reunía también con ella en ocasiones de fiestas, reuniones sociales y ritos religiosos. El novio solicitaba el permiso de su padre para formalizar la unión, y éste entonces enviaba a un huerkén o embajador formal a casa de los padres de la novia, para solicitarla en matrimonio y acordar la fecha y la dote que el esposo debía entregar a los padres de ella.

Llegado el momento, el novio se presentaba en casa de sus futuros suegros acompañado de su padre y un séquito de otros parientes y amigos, llevando consigo la dote en dinero, animales, productos agrícolas, piezas de tela, platería y adornos. Sólo después de entregada la dote, el novio, ayudado por sus familiares y amigos, construía la nueva ruca a cierta distancia de la de sus padres. Una vez terminada ésta, se realizaba una fiesta en la cual la novia se trasladaba a su nueva casa.

Según algunas versiones, desde la pubertad existía gran libertad sexual entre los mapuches y los varones no tenían como causa de menosprecio el que la novia hubiese tenido ya algún hijo fuera de matrimonio. Alonso de Ercilla, refiere en La Araucana cómo la joven Guacolda convivía con Lautaro y lo acompañaba en sus campañas sin estar casados y mientras aún mantenían una relación muy juvenil, más de amantes que de esposos.

Hasta mediados del siglo XIX todavía solía producirse como alternativa el matrimonio por “rapto”, que generalmente era simulado.

El novio, acompañado de otros jóvenes escogidos entre sus familiares y amigos, secuestraba a la novia que normalmente estaba de acuerdo. Una vez consumada la unión sexual de la pareja, los padres del novio se presentaban en casa de la novia llevando la dote para formalizar el matrimonio. Sin embargo, con cierta frecuencia el rapto era verdadero y contra la voluntad de la joven, lo que traía consigo recias contiendas con muertos y heridos entre los cuales más de una vez el novio se contaba entre los caídos.

Las relaciones comunitarias y organización social

El Jefe del Aillarehue (9 Rehues: el rehue era una unidad política y territorial, definida por el Rehue ceremonial o "sitial de la machi"), o del Huichanmapu (Tierras Aliadas, Confederación de los Aillarehues), y aún de la Confederación de Todas las tierras Mapuches era el Toqui.

Según el Abate Molina (1776): "la insignia distintiva del Toqui es una hacha de pórfido, o de mármol" (libro 2 cap. 2).

El Cronista Pineda y Bascuñán (1673) habla así de los jefes y sus insignias de mando: "sus Toquis (poseen) insignias, como queda dicho, a modo de un hacha. Esta es de piedra y está en poder de los Caciques más principales, (se sirven de ella) cuando se ofrece alguna consulta o Cojao... convocada para la junta de (sus) parcialidades (aillarehues). Algunas insignias de mando tienen la forma de cabezas de aves estilizadas y han sido llamadas clavas insignias" (la que se ilustra abajo).

Estas tuvieron amplia difusión el el territorio mapuche, incluyendo el área Argentina de su influencia.

Los Toquis en forma de hacha aludidos en las citas, no han sobrepasado, por lo general, la frontera del río Maule, y son muy escasos en la Argentina.

La nación mapuche careció de organización global, cediendo al carácter individualista, libertario y orgulloso de sus individuos que impidió el desarrollo de la idea de un Estado o Nación como entidad funcional.

La unidad social básica de los mapuches es el clan o tribu familiar, llamado lov o lof, que reúne a las familias unidas por parentesco por línea paterna. Sin embargo, hay evidencias de que en tiempos precolombinos el lof estaba constituido por familias unidas por la línea de la madre. En ambos casos, integran el lof todas las familias con parentesco en un sentido muy amplio, y abarcando extensiones territoriales vastas, ya que la costumbre mapuche contempla mantener una gran distancia entre los asentamientos de cada familia. No obstante ello, los miembros del lof sienten profundamente los lazos de afecto, lealtad y solidaridad que se expresan sobre todo en colaboración para la instalación de una familia de recién casados, incluyendo la construcción de la vivienda, o festividad del rucán, y el desbroce del terreno para las siembras y huerta de la nueva familia. Estos trabajos comunitarios y solidarios reciben el nombre de lof cudau, y también el de mingaco, cuando se refiere a trabajos comunitarios destinados al bien común, como es el despeje de acequias y canales de regadío, caminos y lugares de culto y cementerios.

En términos de doctrina, los miembros del lof se consideran todos descendientes de un antepasado común, un ancestro mítico que en el pasado tuvo caracteres de héroe, sabio u hombre de grandes talentos y riquezas. No obstante ello, en la actualidad rara vez algún lof mapuche remonta sus orígenes más allá de unas seis generaciones, posiblemente por efecto de la pérdida de tradiciones y un proceso de aculturación impuesta por los blancos. La jefatura del lof es el padre de más edad, aunque su autoridad sobre el clan es en realidad muy débil.

Como herencia de un período matriarcal antiguo, por encima del lof subsiste una organización más amplia que es el rehue o rewe, el cual abarca a todos los clanes que provienen de un mismo emblema sagrado; es decir, que tienen vínculos religiosos expresados en la escalera mágica del machi, provista de signos y símbolos propios de esa comunidad mayor. El jefe o director del rewe es el lonco, cuya autoridad se expresa sobre todo como moderador en las discusiones que preside.

La unión de nueve rewes constituye un aillarewe, organización principalmente política, que en sus orígenes tenía carácter sobre todo militar. El jefe del aillarewe es el toqui. Originalmente, se formaban los aillarewe únicamente en circunstancias de guerra y, al terminar el conflicto bélico, la autoridad del toqui desaparecía.

Finalmente, la mayor organización política mapuche fue el vutanmapu, que llegó a reunir a la totalidad de los aillarewes para enfrentar la guerra contra los españoles y, en menor grado de organización, para enfrentar la guerra contra las Repúblicas de Chile y de Argentina.

Por otra parte, existe también una categoría de personas importantes cuyo prestigio y autoridad se basa en sus talentos y riqueza. Estos son los úlmen, quienes en el hecho pueden llegar a tener más autoridad que los jefes formales, únicamente a partir de su prestigio.

De acuerdo a la Historia General del Reino de Chile, del padre Rosales, a la llegada de los españoles la sociedad mapuche estaba fragmentada en extremo.

Dice el padre Rosales:

“Sólo hay caciques y toquis, que son dignidades y personas de respeto a quienes reconocen pero sin superioridad ni dominio para castigar.”

Señala el padre Rosales que no existían fondos públicos ni reservas y que los jefes debían trabajar para subsistir, igual que cualquiera persona común. Agrega que:

“Los caciques son las cabezas de las familias y linajes y a esos ordena las cosas de la paz y de la guerra con mucha paz y amor, y como rogando, porque si se muestra imperioso el subalterno no le hace caso".

El mismo cuadro lo presenta también Alonso de Ercilla, aunque hace ver que los toquis que ganaban gran prestigio por su calidad como hábiles estrategas y guerreros poderosos tenían en realidad gran autoridad y eran obedecidos lealmente por sus hombres que a menudo llegaban a ser varios miles de guerreros.

Dice Ercilla:

“De dieciséis caciques y señores

es el soberbio estado poseído,

en militar estudio los mejores

que de bárbaras madres han nacido:

Reparo de su patria y defensores,

ninguno en el gobierno preferido;

otros caciques hay, mas por valientes

éstos son en mandar los preeminentes.”

Destaca también Ercilla que los altos cargos y jefaturas no tenían carácter hereditario sino que eran conferidos en cada ocasión a quienes aparecieran con más merecimientos, sin que para ello se tomara en consideración ni la riqueza familiar ni el linaje de los postulantes.

Durante el período colonial, las autoridades españolas reconocieron las jefaturas y autoridades de los mapuches y las reforzaron al designar a ciertos caciques en calidad de gobernadores indígenas que representaban la autoridad del rey entre los suyos.

En la actualidad, por efecto de las defectuosas leyes indígenas de la República, los mapuches de Chile tienen un régimen de dispersión aún mayor que antes, ya que los cuerpos legales han concentrado en los loncos o jefes de comunidades tribales las facultades para distribuir las tierras de las reservaciones y también representar a cada comunidad ante los organismos burocráticos de gobierno para atención de indígenas. Con ello, la comunidad o lof pasó a ser la única organización que sobrevive.

La economía mapuche

Hasta tiempos muy recientes los mapuches mantuvieron un régimen de economía de subsistencia basado, por una parte, en la crianza de ganado doméstico (primero algunas variedades de auquénidos y luego, como aporte de los europeos, ganado ovino y bovino además de aves de corral como gansos, pavos, patos y gallinas y muy especialmente la crianza de caballos), y la agricultura mediante el cultivo de cuadros de tierras en forma rotativa, en los que cosechaban maíz, papas, quínoa, calabazas y ají, y luego, también por influencia española, incorporaron la siembra de trigo, legumbres (lentejas, porotos, arvejas), hortalizas (cebollas, lechugas, repollos, zanahorias, etc.) a la vez que abandonaban lamentablemente el cultivo de la quínoa que es mucho más rica en proteínas.

No obstante, mantenían una intensa actividad de recolección que en la zona montañosa se concentraba en los piñones, semillas de la araucaria chilena o pehuén, y, en la costa, en los mariscos y algas comestibles que conservaban secos al sol. Complementaban la variedad de su dieta mediante la caza de venados y aves.

Las comunidades que ocupaban diversas zonas geográficas realizaban un comercio muy activo de intercambio. Los pehuenches, de las cordilleras, transportaban cargamentos de piñones al valle central para cambiarlos por productos agrícolas, y a su vez los lafquenches, o mapuches de la zona costera, cambiaban sus productos marinos por pehuenes y productos agrícolas.

En especial los pehuenches, de las zonas cordilleranas, producían una muy apreciada artesanía en madera, mientras que los del valle destacaban en sus tejidos y platería.

La ganadería cobró gran importancia durante el período de la Colonia, hasta la fundación de la República, ya que los españoles compraban a buen precio el ganado para abastecimiento de las ciudades. Por este comercio ganadero llegaron a formarse fortunas considerables que enriquecieron a muchas comunidades al sur del Bío Bío.

Con el advenimiento de la República, los blancos dejaron pronto de comprar el ganado de los mapuches, a la vez que realizaron permanentes incursiones despojándolos de rebaños completos. Posteriormente, mediante leyes que hoy están siendo impugnadas por inconstitucionales, la República desconoció los tratados con el pueblo mapuche y se inició una acelerada política que los despojó de sus tierras y bienes reduciéndolos a un estado de virtual indigencia. Este fenómeno de expolio se produjo simultáneamente tanto en Chile como en la Argentina.

Las últimas tentativas de resistencia por parte del pueblo mapuche fueron sangrientamente aplastadas luego de la aparición de armas de tiro rápido, especialmente carabinas de repetición “Winchester” que se importaban de los Estados Unidos.

En la actualidad, los mapuches se encuentran confinados en reservaciones que contemplan tierras deficientes y erosionadas (en su mayoría montes y terrenos accidentados), con una extensión media de no más de 20 hectáreas por familia. El empobrecimiento de los mapuches se hace dolorosamente ostensible en la desaparición de sus tradicionales joyas de plata.

Religión mapuche

Las creencias religiosas del pueblo mapuche permanecieron desconocidas y desfiguradas hasta la publicación de valiosísimos trabajos de investigación en fechas recientes. En gran medida esta ignorancia puede atribuirse al carácter especialmente endurecido de los conquistadores y a su dificultad de comprender las sutilezas del pensamiento indígena, y, en tiempos posteriores a la independencia, a

En La Araucana, Alonso de Ercilla afirma que los mapuches creían en una divinidad guerrera llamada Eponamón. Señala también Ercilla que los mapuches solían ingerir unas “setas engañosas” para experimentar éxtasis religioso de tipo guerrero y también para determinados ritos de los machis. Podemos inferir que se trataba de hongos alucinógenos similares a la Amanita muscaria utilizada por los chamanes siberianos y los griegos antiguos, y a los hongos de psilocibina utilizados por los indígenas centroamericanos y los tupí-guaraní del Brasil.

Al igual que los indígenas del Perú, los mapuches ingerían diversas plantas y combinaciones de efectos alucinógenos que se ingerían en brebajes, o aspirándolas pulverizadas en forma de rapé, o también fumándolas como la marihuana. Entre las principales drogas mágicas de los mapuches, fuera de las referidas setas, se cuentan la Lobelia tupa, trupa o tabaco del diablo; la Datura stramonium o chamico y la Latua publiflora, latué o palo del brujo.

La divinidad máxima y remota de los mapuches era el Gran Espíritu o Gran Fuerza, el Futa Newén, que moraba en el Wenu Mapu o País de los Cielos. Este concibió y creó el mundo, los seres vivos y el hombre, los que fueron posteriormente destruidos por un diluvio y recreados por las divinidades como refiere el mito de Tren Tren y Kai Kai (La historia de “El diluvio” mapuche).

Creían también los mapuches en la existencia de entidades invisibles llamadas Pullüam (castellanizado como el Pillán), espíritus o almas que sustentan al hombre y a las cosas, y que suelen manifestarse en los fenómenos naturales como relámpagos, vendavales, lluvias, erupciones volcánicas y terremotos. Estos espíritus constituyen la cualidad esencial de todos los seres y todas las cosas. Si el Pullüam del agua, por ejemplo, se marchara, también el agua desaparecería.

Finalmente, por influencia del cristianismo, hacia el siglo XVIII los mapuches comenzaron a concebir a una divinidad bisexual llamada Nguenechén, padre y madre de los hombres, y Nguenemapun, Señor y Señora de la Tierra. Esta divinidad, a la vez que bisexual, se expresaba también en forma benéfica o maligna.

Las ceremonias religiosas, rogativas y ritos de sanación y fecundidad (Machitún y Nguillatún) se realizaban principalmente dirigidas a los Pullüam, y posteriormente a Nguenechén.